Nuevos hallazgos
Última actualización 17/07/2012@08:54:46 GMT+1
Manuel Blanco Romasanta, más conocido como “El hombre del Unto” o el “Hombre Lobo de Esgos” es, sin duda, uno de los casos judiciales acaecidos en Galicia más célebres y citados a nivel internacional. Ahora, descubrimos nuevas informaciones que arrojan luz sobre este célebre misterio de la licantropía.
De oficio tendero ambulante y buen conocedor de los caminos de montaña, Romasanta fijó su residencia en Rebordechao a finales de 1843. Desde el año 1846 hasta 1851, con la promesa de un futuro mejor, se ofreció como guía para llevar a servir a buenas casas de Ourense y Santander a diversas mujeres de los pueblos de Rebordechao y Castro de Laza.
En años sucesivos y con este pretexto, dejaron sus casas Manuela García Blanco y su hija Petra, Benita García Blanco y su hijo Francisco, Antonia Rúa Caneiro y sus hijas Peregrina y María Dolores, y Josefa García Blanco y su hijo José. Un total de nueve personas de las que no se volvió a tener noticias más que por boca de Romasanta. Se fue extendiendo la creencia de que las había asesinado en la sierra de San Mamede para sacarles la grasa y venderla en las boticas de Chaves (Portugal), distante unos 80 km de Rebordechao, razón por la que comenzaron a llamarle “El del unto”. Los rumores, ya clamor popular, motivaron la huida de Romasanta a Castilla en febrero de 1852. Para preparar su fuga primero obtuvo un salvoconducto falso con el nombre supuesto de Antonio Gómez y lugar de expedición Montederramo, realizado de forma manuscrita, según decía, por no tener en dicho ayuntamiento pasaportes impresos y con la petición de que se le facilitase en la primera población donde los hallare. Con este engaño y ya cerca de la frontera el alcalde de Vilariño de Conso le extendió el pasaporte oficial con que definitivamente huyó al Reino de Castilla.
Cinco meses después, tres vecinos de aldeas de la zona –Tamicelas, Vilameá de Laza– que formaban parte de una cuadrilla de segadores, le reconocieron en Nombela (Toledo), denunciándole como un famoso asesino buscado en Galicia.
Fue apresado y remitido primero al Juzgado de Verín y después al de Allariz. El expediente judicial íntegro se conserva en el Archivo del Reino de Galicia, legajo 1.788. El mito del hombre lobo irrumpe cuando en su sorprendente confesión Manuel Blanco manifiesta estar afectado desde 1839 por una maldición que le transforma en lobo, y bajo esta forma reconoce haber asesinado y devorado a trece personas.
“Á consecuencia de una enfermedad que le acometia barias veces, se transformaba en figura de Lobo perdiendo la de hombre, y llevado de una fuerza irresistible se hechaba alas victimas que tenia delante, las desgarraba con las uñas y dientes hasta que hechas Cadaberes las deboraba y comia” –declaración del reo, folio 49 de la primera pieza de la causa–.
Todos estos crímenes decía cometerlos en compañía de otras dos personas, Don Genaro y Antonio, valencianos, afectados por la misma maldición, de quienes nunca hubo constancia cierta. Esta compañía inventada, entendemos, guarda relación con un pliego de cordel en el que dos jóvenes de Valencia son convertidos en lobos por castigo divino.
Recordemos igualmente como curiosidad que “Don Genaro” era el nombre que en algunas partes de Ourense se le daba al lobo, para no mentarlo.
(Continúa la información en ENIGMAS 200).
Cástor y Félix Castro Vicente