Socotra
Última actualización 17/07/2012@09:00:16 GMT+1
Para muchos es lo más cercano al paraíso que tenemos en la Tierra. La flora autóctona que solo se puede encontrar en estas islas debido a su aislamiento y las extrañas propiedades de dicha flora, provocaron que fuesen objeto de innumerables intentos de conquista.
Por Javier Martín
Un reducido archipiélago que forman cuatro islas y unos pocos islotes, ubicado en el océano Índico, a cerca de 350 kilómetros al sureste de las costas de Yemen, país del que forma parte desde el año 1969. La leyenda ha tejido sus redes en su historia. Sus habitantes, en la mayoría dedicados a la pesca y a la ganadería –especialmente la cría de cabras– aseguran que en ella posó sus míticos pies Alejandro Magno y, maravillado por lo que tenía ante sus ojos, no dudó en conquistarla. Después, el estudio de su flora y las propiedades curativas, cuasi mágicas, de alguna de sus especies, revertieron en un especial interés en ella, más allá de su belleza indescriptible. Particularmente interesado estuvo el ejército alejandrino por la gran abundancia de aloes que había en sus tierras. Los mismos eran supuestamente utilizados por los soldados para la curación de las heridas sufridas en las batallas y las enfermedades que padecían. Sus extraordinarias cualidades despertaron, pues, aún más, el interés en la zona.
Pero, según la leyenda, y por extraño que parezca, no solo fascinaron las peculiaridades de Socotra al gran héroe de la Antigüedad, también a santos, a uno de los padres del Cristianismo tal y como lo conocemos, al apóstol Santo Tomás, que habría evangelizado a sus pocos habitantes en el año 52, llevando a un lugar tan alejado de cualquier otro, a una de las islas de origen continental más alejadas del mundo, las enseñanzas de Cristo. Habida cuenta de los prohombres que la visitaron, que se enamoraron de su inquietante y fascinante paisaje, no es de extrañar que, con estas casi increíbles historias en su pasado –no podemos olvidar su distancia a puntos de influencia política y social–, fuese conocida como Dvipa Sukhadhara, o lo que es lo mismo, la isla de la felicidad.
(Continúa la información en ENIGMAS 200).