Bugarach y Julio Verne
Última actualización 17/07/2012@09:04:33 GMT+1
En el corazón del Languedoc-Rousillon se levanta Bugarach, la población presidida por una majestuosa montaña ha adquirido en los últimos meses un especial protagonismo desde que en las redes sociales circula el rumor de que será el único enclave del planeta que sobrevivirá a la catástrofe apocalíptica que el calendario maya vaticina para el próximo 21 de diciembre de 2012.
Cuando se alcanza Bugarach desde la frontera hispano-francesa de Puigcerdá resulta inevitable exclamar que esta se halla, en efecto, en el fin del mundo. Tampoco el itinerario que discurre en parte por la autoroute de Perpignan libra al viajero de algunos kilómetros de curvas angustiosas y gargantas insondables. Desde los Pirineos hacia el norte se extiende una región solitaria y poco poblada en la que se alzan castillos desguarnecidos, abadías monumentales, formaciones geológicas increíbles bajo un aire místico que parece envolverlo todo como si aún no se hubieran apagado los últimos rescoldos de la herejía cátara que se irradió en sus fronteras. Eso es es el Languedoc-Rousillon.
La zona fue poblada en la noche de los tiempos por los galos de origen celta. En el año 475 los visigodos establecieron el próspero reino de Septimania que pudo sobrevivir hasta que en el año 715 los musulmanes en su rápida carrera de conquista se asentaron en ella. Bajo la protección de los Condes de Toulouse, vasallos independientes del rey de Francia, vivió otra etapa de esplendor a partir del siglo XI cuando dio comienzo la herejía de los “hombres buenos”. Tierra natal asimismo de cruzados y templarios, la historia de la región y la leyenda parecen inseparables.
En una honesta declaración de intenciones de quien esto suscribe he de admitir que el nombre de Bugarach había permanecido inédito en mis registros de años de variadas investigaciones hasta que se convirtió en esa suerte de palabra mágica o maravillosa que se ha extendido con el peor de los presagios por las redes sociales. Aunque sea por ganarse el pan honradamente este viaje relámpago a Bugarach ha sido respaldado por muchas lecturas venidas a confirmar, desmentir o a aportar nuevos indicios a las fuentes sin autoría y poco contrastadas que inundan la red.
Si bien como he dicho Bugarach era una población desconocida para mí, no tenía por qué serlo por dibujarse en los horizontes de Rennes-le-Château. Solo trece kilómetros separan estas dos poblaciones como si fueran la distancia exacta del cordón umbilical de un mismo misterio. Baste recordar que en 1892 el párroco rural François Bérenger Saunière encontró, cuando intentaba restaurar la iglesia de la Madeleine de Rennes, en una columna hueca de origen visigodo, tres tubos de madera sellados que contenían unos pergaminos. Aconsejado y financiado por su obispo monseñor Felix Arséne Billard de Carcassonne, Saunière los llevó hasta la iglesia de Saint-Sulpice de París para que allí fueran descifrados. Cuando el humilde párroco murió en 1917 había dilapidado más de un millón de francos de la época sin que nadie supiera cuál había sido el auténtico origen de su fortuna. Una muestra de su liberalidad aún es hoy visible en Rennes-le-Château, donde acabó de restaurar la iglesia de una forma más que peculiar y mandó construir la Tour –torre– Magdala, un espléndido mirador sobre el territorio azotado por los vientos y hoy archifamoso.
Las preguntas al respecto parecen inevitables: ¿Por qué otra vez es la región, y más concretamente esos pocos kilómetros cuadrados a la redonda, los que adquieren para el siglo XXI un nuevo protagonismo? ¿Todavía subsisten sociedades secretas que quieren advertirnos de algo? ¿Alguien pretende dar un impulso propagandístico a Bugarach con sibilino interés crematístico para convertirlo en una atracción turística como ha ocurrido con su vecina Rennes? ¿Dónde radica ese misterio local que parece implicar siempre al mundo entero? ¿No existen acaso otros lugares donde agoreros y profetas puedan fijar su atención y donde vislumbren más probable el milagro de la salvación que en ese poblachón de casas venidas a menos?
(Continúa la información en ENIGMAS 200=.
Montserrat Rico Góngora