OVNIs, humanoides y abducciones en las inmediaciones de un pantano madrileño
Última actualización 17/07/2012@09:25:26 GMT+1
Miguel Pedrero
Desde finales de los años 70 hasta principios de los 80, un grupo de jóvenes protagonizaron asombrosos contactos con OVNIs y sus tripulantes cerca del embalse de El Atazar. Un reportero de AÑO/CERO ha logrado entrevistar a varios de ellos, además de recuperar un caso acaecido en la zona el pasado 5 de abril de 2012, cuando dos No Identificados fueron fotografiados a plena luz del día.
A eso de las once o doce de la noche, observamos un aparato en forma de cigarro puro, que cruzaba en total silencio de izquierda a derecha. Su color era anaranjado oscuro y tenía una serie de ventanas a lo largo de su estructura. Desapareció por la parte más lejana de donde nos encontrábamos, sumergiéndose en el agua». Esta declaración forma parte de una serie de informes elaborados por un grupo de jóvenes que prácticamente todos los fines de semana, entre los años 1979 y 1982, acampaban en las cercanías del pantano madrileño de El Atazar, para observar las apariciones de OVNIs y humanoides que por aquel entonces sucedían en dicha zona, según los numerosos testimonios recopilados por algunos ufólogos madrileños de la época.
A pesar del tiempo transcurrido desde que tuvieron lugar los hechos que acabo de relatar –más de treinta años en el mejor de los casos–, me propuse el objetivo de localizar a los testigos de los mismos. No fue tarea fácil, pero después de meses de pesquisas, conseguí contactar con varios de ellos. Todos recordaban con pelos y señales los increíbles sucesos que vivieron en primera persona, pero la mayoría se mostraban esquivos. Temían que la publicación de sus nombres pudiera acarrearles problemas en su entorno laboral o familiar. Después de prometer que protegería su anonimato, un par decidieron dar la cara.
Uno de ellos me relato una aterradora experiencia que vivió cuando se encontraba junto a otros compañeros en el interior de una tienda de campaña: «De repente, se hizo el silencio absoluto. Los grillos dejaron de cantar y el viento se detuvo o desapareció, al igual que el sonido del ambiente. No sé cómo explicarlo. Fue como si todo ‘se apagara’. Y, de pronto, surgió en el exterior una potente luz que envolvió todo el habitáculo. En ese punto estábamos ya algo temerosos de lo que pudiera suceder, pero lo que aconteció a continuación nos aterró. Algo comenzó a ejercer presión sobre la tienda, y entonces la vimos. Era una mano enorme que se apoyaba sobre la lona. Sin pensármelo dos veces, toqué esta mano, y quien fuese la retiró inmediatamente». Pero el incidente acababa de empezar. Escucharon el sonido de unos pasos acercándose hacia donde estaban, hasta que distinguieron la sombra de una figura humanoide de aproximadamente un metro y veinte centímetros… (Continúa en AÑO/CERO 264).