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Última actualización 01/04/2007@00:00:00 GMT+1
Enrique de Vicente, director de AÑO/CERO, y quien esto escribe acudimos a la cita. Carmen e Iker recorrían la amplia redacción que Cuarto Milenio tiene en la céntrica Gran Vía madrileña, revisando guiones, imágenes, temas pendientes, investigaciones en curso, etc. Desde el primer momento, un ambiente mágico e intimista, de esos que en muy contadas ocasiones se producen en una entrevista, nos envolvió a todos, hasta el punto de que tanto entrevistadores como entrevistados olvidamos por completo la presencia de grabadoras. Fueron casi tres horas de charla profunda e informal entre viejos amigos, sin encorsetamientos ni formalismos.
Enrique de Vicente, director de AÑO/CERO, y quien esto escribe acudimos a la cita. Carmen e Iker recorrían la amplia redacción que Cuarto Milenio tiene en la céntrica Gran Vía madrileña, revisando guiones, imágenes, temas pendientes, investigaciones en curso, etc. Desde el primer momento, un ambiente mágico e intimista, de esos que en muy contadas ocasiones se producen en una entrevista, nos envolvió a todos, hasta el punto de que tanto entrevistadores como entrevistados olvidamos por completo la presencia de grabadoras. Fueron casi tres horas de charla profunda e informal entre viejos amigos, sin encorsetamientos ni formalismos. «Una crítica que nos hacen algunos es que no nos mojamos –nos explica Iker–, siempre nos mantenemos en una posición neutral; y ese es el camino adecuado, porque tanto en la radio como en la tele pretendemos que cada cual saque sus propias conclusiones sobre los temas que tratamos. Sin embargo, al igual que mucha otra gente, también hemos vivido en carne propia fenómenos extraños». Se hizo el silencio durante unos instantes, Iker y Carmen se miraron con complicidad y ella tomó la palabra: «Algunas de las experiencias que vamos a contaros no las conocen ni en nuestro círculo más íntimo, pero no importa, es la verdad...». aA/C: ¿Cómo surgió vuestro interés por el mundo del misterio? Iker Jiménez: A mis diez años leí un volumen de la biblioteca de mi tío. Su título era El gran libro de los OVNIs, de Pierre Delval (Ed. DeVecchi), que describía, entre otros casos, la experiencia de un chaval francés de mi misma edad. Aquello me impresionó. Días después, Vitoria, la ciudad en la que residía, se vio asaltada por una oleada de OVNIs. Todos los medios se hicieron eco. Entonces decidí tomar una vieja grabadora, una libreta, la bici e ir a la «caza» de testimonios. Ahí empezó todo, sentí por vez primera la mágica sensación de libertad y plenitud que me provoca la investigación. Carmen Porter: De niña vivía en Torrevieja. Cerca de mi domicilio había una casa con fama de encantada, así que con un grupo de amigos comenzamos a grabar psicofonías y a pasar allí algunas noches. Luego, en la vivienda de unos amigos de mis padres empezaron a suceder algunos fenómenos paranormales. Incluso en los azulejos del baño aparecieron las marcas de unas manos negras. Me di cuenta de que existían otras realidades sobre las que no me hablaban en el colegio. experiencias insólitas muy PERSONAles A/C: ¿En el transcurso de vuestras investigaciones habéis vivido algún tipo de sucesos paranormales? Iker: Sí, en un par de ocasiones. En el año 1992, una familia en cuya casa sucedían todo tipo de fenómenos paranormales nos invitaron a pasar una noche allí a Lorenzo Fernández, actual director de la revista Enigmas, y a mí. La familia habitaba la planta baja de una estación de tren abandonada en medio de la nada, donde había sido asesinada años atrás una mujer. Por la noche, en un momento determinado, empezamos a escuchar golpes y unos ruidos tremendos, como si hubiese en el pasillo un montón de personas. Lorenzo y yo, petrificados, muertos de pavor, nos miramos preguntándonos con los ojos: «¿Estamos escuchando lo mismo?». A la mañana siguiente, nos encontramos al padre de familia aterrorizado. Los cuadros de las paredes estaban tirados, algunos volteados. En otra ocasión viajábamos por la noche en un coche varios amigos. Veníamos de investigar las supuestas apariciones de la Virgen en Garabandal, cuando vimos con total nitidez en el cielo una luz roja, enorme, en forma de «cigarro». Paramos el coche y Lorenzo Fernández y yo salimos a la carrera. Tan aprisa que olvidamos las cámaras. Esa noche, contemplando aquel objeto en lo alto, sentí un miedo profundo a lo desconocido. Carmen: Acuérdate, Iker, de lo que nos ocurrió en aquel hotel de San Sebastián... Iker: ¡Ah, sí, sí, cuéntalo! Carmen: Esa noche dormimos fatal, yo me desperté varias veces con la sensación de que había una presencia en la habitación. Por la mañana, los dos estábamos en el baño, Iker duchándose y yo secándome el pelo. Estuvimos comentando las malas sensaciones de la noche y, cuando íbamos a salir, no podíamos, porque «alguien» había cerrado el pestillo desde dentro del baño. Luego nos contaron que más huéspedes de este conocido hotel también habían sido testigos de sucesos extraños. Iker: Por mi parte, un sitio en el que capté una sensación de negatividad como en ningún otro fue la cárcel de Carabanchel. Nos enseñaron el lugar donde antiguamente se ajusticiaba a algunos condenados por garrote vil. Carmen, que también venía, sintió, al igual que yo, una densidad en el ambiente difícil de describir. Los dos estuvimos varios días mal, sin dormir, vomitando, con malestar general. Desde entonces tengo claro que hay lugares donde el dolor, la tristeza y la desesperanza quedan «grabados». Carmen: Pienso que los lugares, para bien o para mal, se impregnan de los sentimientos de las gentes que los visitan o viven en ellos. Iker: Otro lugar en el que capté en el ambiente algo mareante fue en el tanatorio de Ceuta, donde tuvo que intervenir la Policía porque los trabajadores presenciaron espectaculares fenómenos paranormales. Y en un pueblo también sentí algo con mucha fuerza. En una torre de este sitio dicen que se aparece una dama blanca y la gente tiene sensaciones raras. Yo no le di importancia, pero, efectivamente, una vez dentro, noté algo muy potente, hasta el punto de que acabé vomitando. A/C: Incluso en una ocasión asististeis en directo a un exorcismo católico... Carmen: Sí. Después de aquello pasé varias noches sin pegar ojo. El ritual de exorcismo se desarrollaba en los sótanos de una ermita. La escena parecía de película: una chica estaba tumbada en una colchoneta, gritando de forma desgarradora y con los ojos en blanco. Frente a ella, el sacerdote con una mano sostenía una cruz y con la otra rociaba a la muchacha con agua bendita. La joven en varias ocasiones intentó atacar a la madre, que también estaba presente. Cuando terminó el exorcismo y pude hablar con las dos me di cuenta enseguida de que ambas tenían una vida muy problemática; lo que le ocurría a la chica no tenía nada que ver con demonios o espíritus, sino con determinados problemas mentales. Visiones del «otro lado» A/C: ¿Es ésta, entonces, la experiencia más impactante que has vivido? Carmen: No A/C: ¿No? Carmen: Es que se trata de algo muy personal –Carmen mira a Iker con ojos llorosos y vuelve su vista hacia nosotros–. No tenía previsto contaros esto pero, después de todo, ¿por qué no? –Respira hondo y toma de nuevo la palabra–. Mi abuela fue para mí como una segunda madre. Murió de cáncer y los últimos años lo pasó muy mal. Yo me quedaba por las noches con ella en el hospital porque decía que le daba mucha tranquilidad. Una mañana estaba en casa descansando después de pasar la noche con ella, cuando sonó el teléfono. Al otro lado, mi padre me dijo que fuera rápidamente al hospital porque la abuela estaba ya muy mal. Llegué, pasé a su habitación, la miré y luego salí a una sala de espera, porque no nos dejaban estar dentro. Entonces la vi, lo juro por lo más sagrado –Carmen se emociona, llora; Iker le pasa el brazo por el hombro. A/C: No es necesario que continúes... Carmen: Quiero contarlo. ¡Es la verdad! La vi. Estaba muy joven. Subía una especie de escalera, llevaba en la mano lo que parecía una maleta y me sonreía. Se estaba despidiendo –de nuevo las lágrimas brotan de sus mejillas–. Pensé: «La abuela acaba de morir», y así había sido. Estoy convencida de que existe algo después de esta vida y que quién ha hecho el bien será recompensado. Iker: Yo pienso que en esta sociedad le tenemos demasiado miedo a la muerte, cuando lo que debemos temer, pienso, es a no vivir plenamente. No se habla de la muerte, se la aparta, se oculta una realidad por la que pronto o tarde tendremos que pasar todos. Estoy seguro de que en esta vida el bien que hagas se te devolverá, y el mal también. Si sigues tu camino, eres consecuente con tus principios, reprimes los instintos de odio y venganza... Eso tiene un premio en esta vida, ¿por qué no puede suceder algo similar en la siguiente? Yo nunca he tenido miedo a la muerte, soy consciente de que cuando salga de la redacción, cruzando la Gran Vía, un coche me puede pasar por encima y se acabó todo. Por eso lo importante es preguntarse, ahora que estás aquí: «¿Has sido justo? ¿Has aprovechado todas las oportunidades? ¿Has vivido plenamente? ¿Has aprendido algo?» Sé que suena a sermón, pero lo siento así. No traiciones nunca tus principios y obtendrás la recompensa. En estos últimos años he sufrido en carne propia la envidia, los ataques desproporcionados, los insultos, las injurias. Además he tenido que escuchar propuestas del tipo: «Si me haces caso vas a hacerte rico y a triunfar, vamos, toma el atajo». Y tú tienes que ser firme en tus convicciones y decir alto y claro: «No». Siempre he tenido que remar a contracorriente y, en momentos difíciles, cuando parecía que todo se iba a venir abajo; algo, una «mano mágica», llámalo como quieras, me ha ayudado. Y ese «algo» surge porque en los momentos de duda siempre he optado por el camino correcto. Telepatía, premoniciones, coincidencias... A/C: ¿Y habéis tenido experiencias telepáticas entre vosotros alguna vez? Iker: Casi a diario, ya nos lo tomamos a risa... Ufff, estamos diciendo cosas que van a sorprender a muchos. Los críticos tendrán munición fresca para darnos «caña» –ríe con ganas. Carmen: Iker y yo nos vemos las 24 horas del día. Somos pareja y trabajamos juntos. Hay una complicidad muy especial entre nosotros, porque de lo contrario estaríamos todo el día peleándonos –todos reímos–. En ocasiones Iker me dice: «Oye, Carmen», y antes de que me pregunte yo le contesto. Iker: Es así. Se trata de preguntas sobre cuestiones de las que no hablábamos hacía meses o que no tienen nada que ver con lo que estamos haciendo en ese momento. Carmen: Yo también he vivido algunas experiencias curiosas, y no con Iker. Una vez estaba jugando con el ordenador y, de pronto, sin ninguna razón, me cayeron dos lágrimas. Luego supe que en ese momento había fallecido una persona con la que trabajé y hacía mucho tiempo que no veía. Iker: Ya de ahogados al río, os voy a relatar un sueño, que podríamos llamar premonitorio. Otra vivencia que no sabe casi nadie. Allá voy. Hace bastantes años soñé que paseaba entre las banquetas blancas y azules de Sarriá, el antiguo campo de fútbol del Español de Barcelona. El estadio estaba vacío y yo vagaba por las bancadas con tremenda angustia. Al día siguiente, durante un partido en Sarriá, un ultra lanzó una bengala con tan mala suerte que mató a un niño que estaba viendo el partido junto a su padre. Carmen: Y luego está el tema de las casualidades. Iker: Sí, mucha gente del equipo de Cuarto Milenio que no tenía ninguna relación con los temas del misterio, empezó a interesarse por estas cuestiones precisamente por las serendipias, las casualidades imposibles que han vivido. En mi caso, un día llega un paquete a la redacción. Lo abro y dentro me encuentro un ejemplar del número 23 de la antigua revista Mundo Desconocido. ¡Era el único que me faltaba para completar la colección! También había una nota de una oyente del programa en la que me decía que había encontrado la revista revolviendo entre las cosas viejas de su difunto marido y sintió la necesidad imperiosa de enviármela. Carmen: Otra vez estábamos investigando para Cuarto Milenio el caso de los suicidas de Terrassa (dos investigadores OVNI que fueron encontrados decapitados en una vías del tren de esta localidad catalana en 1972), cuando una señora nos envía una carpeta vieja con cosas que creía nos podían interesar. Cuando miramos lo que contenía, no nos lo podíamos creer: incluía varios recortes de prensa y documentos sobre el caso de los suicidas. UN Éxito sin precedentes A/C: ¿Y en ocasiones no os desborda el éxito extraordinario de vuestros programas de radio y televisión? Iker: Para nosotros todo lo que está sucediendo es algo increíble. Miles y miles de personas que no sabían nada de los temas que tratamos nosotros o vosotros en AÑO/CERO, están interesándose por la historia, otras culturas, enigmas científicos, OVNIs... En Palencia para ver un programa de Milenio3 se juntaron casi 5.000 personas. Acaba de salir una colección de DVDs del programa, acompañado cada uno por un libro, y en pocos días hemos vendido 60.000. En la última feria del libro había cientos de personas esperando más de cuatro horas para que les firmáramos Milenio3, el libro. Y hace poco hemos recibido una noticia impactante: Milenio3 se emitirá en cadena para más de 30 países de habla hispana, incluido Estados Unidos, por las emisoras más importantes de cada país. Carmen: De todos modos, vosotros sois testigos de que seguimos siendo los mismos de siempre. En realidad no hacemos más que trabajar y sabemos que esto se puede acabar en cualquier momento, pero nosotros seguiremos viajando e investigando. Eso no va a cambiar, hagamos o no radio, televisión, libros... Iker: Creo que tenemos la obligación de ofrecer positividad, un mensaje de esperanza a los que nos ven o nos escuchan. En un mundo en el que la basura se expande, nosotros nos mantenemos firmes en nuestro islote para abrir las puertas a otras realidades. A/C: ¿Qué pensáis, entonces, sobre la actual situación del mundo, con guerras, terrorismo, manipulación...? Carmen: Hay una pérdida de valores tremenda. Ya no se respeta a los mayores, cualquiera aparece en televisión contando sus miserias o las de sus familiares o amigos. Iker: Estamos viviendo momentos de crisis, pero una crisis que nos puede servir para ir por el camino correcto, para remontar el vuelo. Pienso que ahora mismo está teniendo lugar un enfrentamiento entre el bien y el mal, y no hablo metafóricamente. El momento actual del mundo quizá coincida con los que profetizaron diversas tradiciones de la antigüedad, según las cuales llegará un día en el que las gentes abandonarán todo concepto espiritual y la sociedad se convertirá en algo áspero, donde sólo importará el individualismo. Carmen: A los grandes poderes les interesa que las masas no piensen, que vivan aborregadas, adormecidas. Nosotros intentamos despertar la curiosidad de la gente por el mundo que les rodea. Iker: Yo me sorprendo de las críticas que recibimos a veces de ciertos poderes, como si hubiera algo que les molestara. Y no es por un caso concreto o por una investigación, sino porque tratamos de que la gente se plantee preguntas, dude, se informe... Y eso es material sensible. Nuestra linea, al igual que la vuestra en AÑO/CERO, es que el público se abra a otras culturas y realidades, que cada cual busque las respuestas por sí mismo, que pongan todo en duda; y esto nos enfrenta a un sistema raro, que no sé quien dirige y que está llevando a esta sociedad a una pendiente sin retorno.
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  • Las experiencias paranormales de Iker Jiménez y Carmen Porter

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    855 | Dune - 27/12/2007 @ 15:32:54 (GMT+1)
    Me parece una entrevista entre amigos muy interesante,distendida y creo que sincera.Ojala ese grupito,por cierto bastante numeroso de investigadores,que hay en España,siga trabajando,en la linea de la sinceridad,sin pensar tanto en lo economico,aunque es verdad que hay que viir pero sin contaminarse que bastante marrullerio hay en la politica,dejemos las mentiras para ellos.ANIMO y seguir trabajando para que todos veamos la LUZ a pesar de las sombras.
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