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Hemeroteca :: Edición del 01/04/2007 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 01/04/2007@00:00:00 GMT+1
En abril de 2006 la prensa británica se hizo eco de unos insólitos sucesos que traían de cabeza a la policía inglesa. Durante varios días, algunos ciudadanos telefonearon a las comisarías de Yorkshire para denunciar algo inusual: la presencia de fantasmas…
Una de aquellas noches, la centralita de la jefatura recibió la llamada angustiada de Kathryn Froggatt, quien solicitaba la presencia policial en su pub de Barsley, pues su esposo estaba en estado de shock tras presenciar unos sucesos paranormales en el local. Una vez allí, Kathryn explicó a los agentes que los fenómenos se habían iniciado horas antes cuando, de madrugada, la alarma del pub les alertó, pues su vivienda se encuentra en el piso superior. Pensando que se trataba de ladrones, Roger Froggatt bajo a investigar, pero no encontró nada extraño. De pronto, los grifos se abrieron solos, los televisores se encendieron y, en el cuarto de baño, Froggatt vio algo estremecedor: «Cuando entré no podía creer lo que vi. Había una mujer sin cara y con el pelo gris, vestida de blanco. Estuve allí unos segundos, paralizado por el terror. No podía hablar. Ni siquiera cuando la policía llegó. Nunca había visto algo así y no deseo volver a verlo».

Mientras atendían al matrimonio, los propios agentes pudieron contemplar cómo los grifos del pub se abrían y cerraban solos. Al mismo tiempo, otros ciudadanos afirmaban haber visto el fantasma en otros lugares cercanos, como el puente de Caterham, al este de Surrey, y la autopista 22… ¿Increíble? Es posible. Sin embargo, es mucho más habitual de lo que sospechamos. La policía de todo el mundo posee expedientes en los que agentes dicen haber presenciado sucesos inexplicables. En Francia, el comandante de la Gendarmería Émile Tizané estudió más de un centenar de casos en los que los gendarmes tuvieron que enfrentarse a fenómenos paranormales. Y en EE UU, Sue Kovach recopiló estos «expedientes X» en su libro Archivos ocultos. Pero ¿suceden también en España este tipo de casos? expedientes oficiales Tras más de una docena de visitas a la comisaría de Policía de Vallecas (Madrid) pude ganarme la confianza del inspector-jefe Isidoro S., y obtener así un informe policial sobre sucesos paranormales en una casa «encantada». El documento relata cómo a las 02:00 h. del 27 de noviembre de 1992, en la comisaría se recibió una llamada de socorro. La familia Gutiérrez, de Vallecas, solicitaba la presencia policial, atemorizada ante los extraños fenómenos que estaban presenciando en su casa. A pesar de lo inusual de la situación, el agente de guardia optó por enviar una dotación encabezada por el inspector Negri. El informe policial recoge el testimonio de los policías, testigos de diferentes fenómenos anómalos: «Estando sentados en compañía de la familia, pudieron oír y observar cómo una puerta de un armario perfectamente cerrada se abrió de forma súbita y totalmente antinatural, lo que desencadenó una serie de sospechas en el inspector–jefe y los tres policías allí presentes (…) Se produjo un fuerte ruido en la terraza, donde pudieron comprobar que no había nadie (…) Momentos después pudieron observar cómo en la mesita que sostenía el teléfono apareció una mancha de color marrón que el Z-2 (agente) identifica como babas (…) Observaron un crucifijo al que el fenómeno le había dado la vuelta, arrancándole el Cristo. Según manifiesta uno de los hijos, tomó el Cristo del suelo y lo adhirió detrás de la puerta de la habitación junto a un póster produciéndose, también de forma súbita y extraña, tres arañazos sobre dicho póster y cayendo el Cristo de nuevo al suelo».

La conclusión de los agentes es significativa: «Hay una serie de fenómenos de todo punto inexplicables». Lo que los agentes del 091 desconocían es que en este caso existían precedentes policiales. Me reuní con los agentes Jesús C. y José M. en la jefatura de la Policía Municipal de Vallecas. Allí me relataron que ellos habían acudido a la vivienda por una llamada similar, un año antes que sus colegas de la nacional. «En la casa –explicaron los policías a AÑO/CERO– había un grupo de gente. Estaba la chica, que luego murió (se refiere a María Estefanía González), los hermanos, los padres, unos amigos y su novio, Demetrio Camacho, quien se revolvía por el suelo mientras echaba espuma por la boca y tenía unas fuertes convulsiones. Habían hecho una sesión de ouija, y después el joven había caído en aquel estado. Según la familia, estaba poseído».

Uno de los agentes me explicó las dificultades que tuvieron para reducir al joven: «Lo esposamos con las manos a la espalda y le atamos las piernas. Nos costó un triunfo contenerlo y, aún así, seguía haciendo fuerza. Recuerdo que le dije: 'Mira tío, como rompas los grilletes me voy a acojonar y te voy a dar un tiro en la cabeza´. No habíamos visto jamás nada parecido; allí ocurría algo verdaderamente extraño e inexplicable».

En mi archivo conservo otros casos similares. El 24 de marzo de 2000, policías de San Sebastián de los Reyes (Madrid) acudieron en auxilio de una familia. En el informe se relata que los agentes vieron «cómo se rompían los cristales de las ventanas y estallaban las bombillas de las lámparas». Un año antes, Manuela Ledo y su hijo Raúl, vecinos de Xirivella (Valencia), llamaron a la policía porque en su casa estaban teniendo lugar fenómenos poltergeist. El informe de la Policía Local, al que tuvo acceso el investigador Francisco Contreras, reza: «Personados en el lugar, se pueden escuchar repetidos golpes, al parecer efectuados con algún objeto contundente, por la fuerza de los mismos, sin poder determinar en un principio la procedencia de éstos. Se trata de un caso un tanto desconcertante».

En ocasiones, los agentes deciden investigar por su cuenta este tipo de sucesos. Es el caso del inspector jefe R. C., ex–escolta de la Casa Real. Este funcionario, junto a otros compañeros, presenció los extraños fenómenos que vivieron en Murcia María José Sáez y su esposo Pedro. El inspector nos facilitó grabaciones y fotografías, tomadas durante los supuestos trances, posesiones y ataques «paranormales» que se producían en la citada vivienda. La Guardia Civil también investiga No sólo policías han tenido que enfrentarse a fenómenos anómalos; también la Guardia Civil ha protagonizado casos de este tipo. Posiblemente, el primero se produjo en 1941 en Sierra Filabres (Almería). Los vecinos de la localidad fueron testigos de un sinfín de sucesos extraños, entre los que destacaban los más de 300 incendios inexplicables registrados en una semana. Tampoco esta vez los Cuerpos de Seguridad lograron explicar el origen de dichos fenómenos, limitándose a dejar constancia en sus informes de los inquietantes sucesos.
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