Según distintos estudios epidemológicos, el 12% de la población española ha estado contaminada alguna vez. Pero, ¿de qué estamos hablando exactamente? ¿Cómo puede afectar a la salud de las personas y cuál es el modo de evitarlo?
€Los huevos del gusano Anisakis llegan al mar a través de las heces de diversos mamíferos. Luego son ingeridos por pequeños crustáceos, que más tarde serán comidos por por peces y cefalópodos. El ser humano se convierte en «hospedador» al consumir pescado crudo, poco cocinado, macerado o ahumado.
€Lo normal es que la larva, una vez dentro del cuerpo humano, pase por el tubo digestivo y sea expulsado por defecación. Sin embargo, en ocasiones, puede adherirse al tubo digestivo dando lugar a una infección que puede provocar inflamaciones, dolores, vómitos, diarreas o, incluso, tumores abdominales.
€Las larvas de Anisakis pueden también perforar el intestino e introducirse en otros órganos como pulmones, bazo o páncreas.
€La patología más común que provoca es alergia, caracterizada por
urticarias y, en casos extremos, cuadros de shock anafiláctico.
€El Anisakis no puede reproducirse en el interior del cuerpo humano, por lo que el organismo sólo permanece infectado como máximo por un período de dos semanas.
€Las especies marinas que pueden contener la temida larva son, principalmente: el bacalao, la sardina, el boquerón, el salmón, el abadejo, la merluza, la pescadilla, la caballa, el bonito, el jurel y los cefalópodos.
€Para evitar el parásito la mejor opción es consumir pescado ultracongelado en alta mar o en conserva, pues el frío intenso acaba con las larvas. En el caso de pescado fresco se recomienda congelarlo durante al menos 24 horas a más de 20 grados bajo cero o cocinarlo como mínimo durante un minuto a más de 60 grados centígrados.
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