best web analytics
Hemeroteca :: Edición del 01/01/2007 | Salir de la hemeroteca
5/30
Última actualización 01/01/2007@00:00:00 GMT+1
La ciudad prehispánica de Monte Albán, situada en el estado mexicano de Oaxaca, era la antigua capital de los zapotecas, cultura que se desarrolló entre los años 500 a. C. y 800 d. C. y una de las primeras en establecerse en Mesoamérica
. Sus fundadores procedían de las distintas comunidades que habitaban la zona y hablaban una versión antigua del zapoteca; de ahí el nombre atribuido a esta cultura. La imponente ciudad, levantada sobre un conjunto de cerros en el centro de un valle, llegó a albergar unos 35.000 habitantes.

Monte Albán constituye uno de los enclaves arqueológicos más impresionantes de México. Destaca por su arquitectura y por las más de 190 tumbas que hasta el momento han sido descubiertas por los arqueólogos. En algunas de ellas se hallaron unas urnas con bellas cerámicas que representan a sacerdotes ricamente ataviados. El lugar en el que está construida la antigua urbe es propicio para la observación de la bóveda celeste, puesto que la agricultura y otras actividades de la vida diaria dependían del estudio y comprensión de los astros.

El poder de los chamanes

Los zapotecas eran conscientes de la existencia de diferentes formas de contemplar la realidad, por lo que en ocasiones sus chamanes recurrían al consumo de sustancias psicoactivas o enteógenas para establecer comunicación con las divinidades y fuerzas de la naturaleza. De este modo, los sacerdotes zapotecas se especializaron en la práctica de «viajes astrales», mediante los que creían conocer los hechos futuros que afectarían a su pueblo. Además de un exhaustivo conocimiento sobre las propiedades de las plantas, también sabían de poderosas artes mágicas. Hoy en día llegan a la zona viajeros de todo el mundo para solicitar los servicios de los descendientes de los antiguos chamanes zapotecas.

La realidad es que bien poco sabemos sobre las prácticas chamánicas que se llevaban a cabo en Monte Albán. Algunos arqueólogos piensan que un pequeño adoratorio con un estanque interior constituye la principal pista sobre lo que hacían los sacerdotes en determinados rituales. Dicho adoratorio está unido a dos edificios –catalogados con los asépticos nombres de «P»y «H»– por sendos subterráneos. Mucho se ha especulado con la posibilidad de que el oficiante mostrase sus «poderes» a la concurrencia, desapareciendo por uno de los túneles y emergiendo por el otro. Esta práctica «mágica» podría representar una muestra de respeto y veneración al sol, pues los zapotecas pensaban que el astro rey, después de ocultarse por el occidente, pasaba por el interior de la Tierra y salía por el oriente. Además, en el adoratorio se halló el elemento más extraño de todos los recuperados en Monte Albán: la figura de una especie de dios-murciélago, con tres largos pendientes que cuelgan de su barbilla y un cuerno o emblema en su frente.

Los «hombres de las nubes»

La construcción de Monte Albán no fue tarea sencilla. Los zapotecas primero tuvieron que aplanar la cresta de un cerro desde el que se domina el horizonte y luego extraer y transportar las rocas necesarias para levantar la portentosa ciudad. Los especialistas están convencidos de que los zapotecas utilizaron técnicas heredadas de los olmecas y los mayas. De hecho, una conocida leyenda afirma que los verdaderos constructores de Monte Albán se hacían llamar nosoobi, cuyo significado es «hombres de las nubes». Algunos piensan que estos fantásticos seres, conocedores de los misterios de la materia y la «energía mental», procedían de otros planetas. Sin embargo, para diferentes estudiosos la leyenda aludiría en realidad a los sabios de la cultura olmeca.

El mayor esplendor de la ciudad tuvo lugar durante el siglo V a. C., precisamente en el momento que la cultura zapoteca logró sintetizar los conocimientos de importantes pueblos como el olmeca, el maya o el nahua. La fertilidad de los valles convirtió a Monte Albán en un verdadero paraíso, que terminó desapareciendo por las guerras y enfrentamientos entre grupos y clanes.

La urbe fue construida en un área –de trescientos metros de largo por doscientos de ancho– en la que se encuentran templos, adoratorios, observatorios astronómicos, tumbas o monumentales plazas. Quizá uno de los edificios más significativos de todo el complejo es el conocido como «Juego de la Pelota», lugar en el que se desarrollaba la popular competición. Sin duda el juego de la pelota tenía algún tipo de significación religiosa y cosmogónica. Se cree que los miembros del equipo perdedor eran decapitados como ofrenda a los dioses. Tampoco podemos pasar por alto el edificio de «Los Danzantes», conocido con este nombre porque su bajo muro está cubierto por grandes losas en las que son visibles diversos grabados de seres humanos en posiciones un tanto grotescas. Buena parte de los especialistas se inclinan por la hipótesis de que son un diccionario médico en piedra. Otros ven en los grabados chamanes bailando en éxtasis bajo el influjo de hongos alucinógenos o enanos que distraían a la nobleza zapoteca. Y una tercera teoría propone que son prisioneros olmecas antes de ser sacrificados.

La clave astral

Cualquier lector con un mínimo de interés que decida viajar a Monte Albán, se dará cuenta de que todos sus edificios están orientados hacia el norte. Esto tiene una explicación: los arqueoastrónomos han descubierto que toda la ciudad era en sí misma un gran observatorio astronómico. Durante 1.400 años los habitantes de Monte Albán inspeccionaron constelaciones y planetas con el fin de perfeccionar sus calendarios. A pesar de que se han realizado diversos estudios en este sentido, lo cierto es que todavía se desconoce en gran medida cuáles fueron los hallazgos astronómicos de los zapotecas. En su momento, el arqueólogo David Peterson llevó a cabo un interesante experimento en la cámara de observación astral del llamado edifico «P». Peterson colocó un recipiente de mercurio bajo los rayos solares y descubrió que la luz sólo volvía sobre sí misma en el momento de los primeros tránsitos cenitales del sol sobre Monte Albán. Este desconcertante hecho, que sólo tiene lugar en dos ocasiones al año, podría ser el modo en el que los zapotecas sabían cuando aumentar un día al calendario, es decir, cuando un año era bisiesto.

En 1987 la UNESCO declaró a Monte Albán Patrimonio Cultural de la Humanidad. Desde entonces, legiones de investigadores, curiosos y heterodoxos llegados de todo el planeta han intentado descifrar las claves que oculta esta ciudad. Algo se ha avanzado, no cabe duda, pero las piedras de Monte Albán todavía no han desvelado la mayor parte de sus enigmas y secretos.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (5)   No(1)
5/30
Comparte esta noticia  Compartir en Wikio Compartir en Del.icio.us Compartir en Digg Compartir en Technorati Compartir en Yahoo Compartir en Google Bookmarks Compartir en Fresqui Compartir en MySpace Compartir en Meneame compartir en Tuenti Compartir en Facebook compartir en Twitter

Foro(s) asociado(s) a esta noticia:

  • La ciudad de los chamanes zapotecas

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    4411 | crhistian - 16/07/2010 @ 05:37:40 (GMT+1)
    Esta padre la informacion en especial porque los chamanes solian saber el dia,fecha y momento ke los españoles pisarian tirra magica pienso que el centro del atlantico es la entrada aun nuevo mundo este mundo que se unio ala mente de todos los indios de la antigua mesoamerica pienso ke los antiguos chamanes tuvieron un transe el cual consistia en destruirse atravez de la propia mente humana cruzada con potensial de fuerza fisica y fuerza mental
    1054 | angel - 29/01/2008 @ 17:21:01 (GMT+1)
    Muy interesante , pero el conocimiento , la aumenta la calidad de vida
    ni el progreso de la especie
  • Comenta esta noticia



    Normas de uso
    • Esta es la opinión de los internautas, no de Akasico.com
    • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
    • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
    • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.