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Hemeroteca :: Edición del 01/04/2006 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 01/04/2006@00:00:00 GMT+1
Un personaje enigmático para un autor rodeado de un aura de misterio y oscuridad como pocos. Jesús Palacios publica una biografía de Erik Jan Hanussen, quien fuera mago del mismísimo Adolf Hitler y pionero en muchos de los campos de la parapsicología y el mentalismo. Nadie mejor que el autor para desvelarnos la auténtica personalidad de esta controvertida figura…
La mañana es gélida. Jesús Palacios nos abre la puerta de su domicilio en Madrid. Siempre relacionado con el mundo de lo oculto y el terror, su salón es una evidencia de sus peculiares gustos: cuadros que muestran trozos de cuerpos dentro de una nueva tendencia surrealista macabra, calaveras perforadas, cientos de libros que forman parte de una “siniestra” biblioteca… Montones y más montones de dvd’s –títulos de películas raras, series B y cintas de cine gore, fantástico y de terror– son la prueba fehaciente de que Palacios es un gran apasionado del séptimo arte. Crítico de, entre otras, la revista Fotogramas, posee en su haber algunas obras dedicadas al fantástico y siempre sorprendente mundo del celuloide, como Goremanía I&II –guías del cine gore orientadas a los mejores gourmets audiovisuales–, Satán en Hollywood –las relaciones de las grandes estrellas con el ocultismo y el esoterismo– y Alégrame el día –donde recoge las frases más célebres de la historia del cine–, además de otros libros relacionados con la temática oscura como Psychokillers, Nosotros los vampiros y Desde el infierno.

En su último libro, Hanussen, la vida y los tiempos del mago de Hitler –Oberon, 2006–, Palacios se adentra en la Alemania de la República de Weimar, previa al ascenso de los nazis al poder, para contarnos la historia de un hombre tan extraño como polifacético, que se convirtió en una auténtica estrella de lo sobrenatural y embaucó al mismísimo Führer.
“¿Cómo definiría Jesús Palacios a Erik Jan Hanussen?”, le pregunté. “Fue un personaje extravagante y multifacético. Desarrolló diferentes actividades a lo largo de su vida. Fue aventurero, farsante, chantajista, ilusionista, mago, vidente e incluso novelista. Fue editor también de algunas revistas y publicaciones de ámbito esotérico y ocultista, donde además desvelaba muchos de los trucos que utilizaban otros mentalistas contemporáneos, lo que le acarreó numerosas enemistades. Una de estas publicaciones llevaba como cabecera el propio nombre del mago: Hanussen Magazine. Dirigió, produjo y protagonizó incluso una película: La primera aventura de Hanussen, donde él era la máxima estrella, algo que armonizaba con su egocentrismo”.

Preso de una época convulsa y cambiante Hanussen desarrolló un inusitado interés por el esoterismo y el ilusionismo. Así comenzó todo… “Él aprovechó la situación de la Alemania de su tiempo. La sensación que tenían los alemanes de Weimar, tras la derrota en la Gran Guerra, generó un ambiente especial en los suburbios, llenos de miseria, freaks, ladrones y mafiosos, pero también de teatro ambulante, cabarets, circos… que despertaron en el joven una pasión por el espectáculo que llegó a convertirle en un hombre rico y famoso, una de sus más ansiadas ambiciones. No quería ser como sus progenitores, ambos actores fracasados, sino un triunfador. Así pues inicia su andadura en el Circo Oriental de Franz Joseph Pichler, cambiándose el nombre por el de Harry Steinschneider. La miseria y la desesperanza de muchas víctimas de una guerra terrible fue el caldo de cultivo, no sólo del nazismo, sino de una pasión por lo sobrenatural y los espiritual, campos en los que buscar alguna respuesta a las pocas expectativas de futuro de un pueblo derrotado. Era el momento apropiado para que Erik diese forma a sus ambiciones”.

Muchos videntes poseen facultades psíquicas sobrenaturales desde el mismo momento de su nacimiento, mientras que otros las descubren más adelante, generalmente a raíz de algún trauma sufrido… Pero, ¿cuándo descubrió Erik que poseía facultades psíquicas sobrenaturales? “Si creemos los datos que cuenta en su biografía, fue a la temprana edad de tres años cuando comenzó a tener experiencias visionarias. Gracias a una serie de premoniciones, el joven mago consigue salvar la vida de la hija de su casero tras un incendio súbito y también a uno de sus vecinos, que casi es alcanzado por un rayo”.

Palacios continúa la conversación. Es un buen orador, de eso no hay duda, pero además, conforme avanza la charla, se va apasionando más y más. Queda claro que es de esos autores que se mete en la piel de sus personajes. Que lo vive. Los minutos pasan volando…

Una relación política peligrosa

Que Hanussen tuvo un papel importante dentro de los primeros años del nazismo es indudable. ¿Hasta qué punto influyó en los altos cargos del partido? “Bueno, lo cierto es que lejos de la mitificación del personaje, su relación con las altas instancias nazis –al margen del Führer– fue menor de lo que se cree, relacionándose principalmente con las SA, el ejército privado de los ‘camisas pardas’ de Hitler, y el conde Wolf Heinrich von Helldorf, mucho más que con personajes de más peso como pudieran ser Goering, Goebbels o Rudolph Hess. Aparte de esta exageración, de esta mitomanía que hace de Hanussen incluso gran maestre de la famosa Sociedad Thule –de la que sólo conocería a algunos de sus miembros sin pertenecer a la misma–, es cierto que llegó en un momento determinado a tener un papel de cierta importancia en los comienzos y en el ascenso del partido nacionalsocialista. Sobre todo a través de la propaganda del mismo que él hacía en sus medios escritos, en el periódico Die Hanussen-Zeitung –publicado con financiación del propio mago–, en las revistas astrológicas y de tema ocultista que publicaba, y a través de sus propios espectáculos y sesiones de videncia públicas y privadas. En ellas apoyaba el ascenso de Hitler y afirmaba tener visiones de que indudablemente el Führer y los nazis iban a ser los próximos gobernantes de Alemania. Esto despertó las simpatías y el interés del partido hacia su figura, y el propio Hitler, al tener noticia de estas profecías tan interesantes, mandó un telegrama a la revista que editaba agradeciéndole su apoyo y haciendo notar su interés por conocerle personalmente”.

El mago y el canciller

Existen discrepancias sobre el momento en que Hitler y Hanussen se encontraron. Palacios, después de años de estudio, ha llegado a algunas conclusiones… “No sabemos exactamente quién los presentó; algunas versiones señalan que fue el escritor ocultista alemán Hans Heinz Ewers, que era amigo íntimo de Hanussen y al mismo tiempo miembro activo del partido nazi –escribía libros de propaganda–. Pero la versión más fiable señala que el Führer y el mago se conocieron personalmente a finales de 1932 en el hotel Kaiserhof de Berlín, donde en esos momentos Hitler tenía su cuartel general y que fue éste el que pidió que le presentaran a Erik. A partir de ese momento y hasta más o menos marzo de 1933, ambos mantuvieron un serie de encuentros en los que varios testigos aseguran que Hanussen introdujo a Hitler en el empleo de las técnicas de hipnotismo de masas, de la sugestión, en el buen uso de la mirada y la manipulación de los gestos, para influir de forma subliminal en el público. Algunos llegan a afirmar que gran parte de esos gestos característicos de Hitler que vemos en las grabaciones cinematográficas de la época le fueron inspirados por Hanussen”.

Dos hombres sin duda ambiciosos. ¿Su relación fue de amor-odio? “Bueno, hay una frase de un escritor alemán que cito en el libro muy característica de lo que representó realmente la relación Hitler-Hanussen, y es que el primero introdujo la magia en la política y Hanussen introdujo la política en la magia. Yo creo que esto es muy definitorio de dos personajes que indudablemente sentían un cierto grado de simpatía mutua; ambos provenían de estratos sociales populares, pequeño-burgueses; ambos habían utilizado absolutamente su convicción y su fuerza de voluntad para llegar al punto en el que se encontraban y de alguna manera esto hacía que el mago, a pesar de sus orígenes judíos, sintiera una cierta afinidad con Hitler, y que éste sintiera a su vez cierta atracción hacia un personaje que tanto alardeaba de sus poderes de sugestión, de su capacidad de superación, de la fuerza de voluntad que citara Leni Riefenstahl.

Por otro lado, había un contexto completamente pragmático. Hanussen en un momento determinado se dio cuenta de que su aproximación al nacionalsocialismo y a Hitler le iba a proporcionar las claves de su éxito y, efectivamente, así fue durante un tiempo. Hanussen viajaba en un Mercedes prestado por el partido nazi, tenía chófer e iba acompañado siempre por guardaespaldas de las SA que no sólo le protegían sino que incluso llegaban a evitarle cualquier competencia indeseada en la ciudad, expulsando a otros magos e ilusionistas que pudieran hacerle sombra.

Y es que todo parece indicar que la figura de Hanussen benefició de alguna forma al nazismo… y a su líder. “Por supuesto había un beneficio mutuo. Hitler aprovechaba una propaganda prácticamente gratuita como era la astrológica y el ocultismo en un gran momento de popularidad de todas las paraciencias. Este universo del esoterismo propiciaba el que las clases populares –e incluso muchos intelectuales interesados en este tema– creyeran y de alguna manera fueran influidos por el hecho de que Hanussen realizaba a través de las cartas astrales predicciones astrológicas y visiones del futuro, en las que Hitler iba a alcanzar el poder. Realmente, más que una relación de amor-odio era de intereses comunes, por un lado prácticos y por otro lado algo más filosóficos o profundos. Incluso Hanussen, con cierta ingenuidad por su parte, pensaba que Hitler y el partido nazi eran realmente lo que necesitaba Alemania en ese momento y que el carácter antisemita iba a desaparecer o a minimizarse con el tiempo; ahí se equivocó por completo”.
¿Fueron los nazis quienes mataron a Hanussen? ¿Por qué si era tan “beneficioso” para el régimen? Preguntas y más preguntas ante un tema apasionante. “Es un hecho comprobado históricamente que fue ejecutado por sus propios socios nazis, por sus ‘amigos’ de las SA, en el momento en que dejó de serles útil y se vio involucrado en un hecho fundamental para el ascenso de Hitler al poder: el famoso incendio del Reichstag. El gran fallo de Hanussen fue pensar que sus conexiones con el partido nazi y todos los conocimientos acumulados acerca de las SA, del conde Helldorf, del propio Hitler, de otros importantes nazis como Goering… le tenían asegurada su posición y le protegía incluso de sus propios enemigos dentro del partido nazi –que los tenía y muchos, como el futuro ministro de propaganda, Goebbels–.

Todo esto que él pensaba que jugaba a su favor, incluyendo los muchos préstamos que había hecho a las SA, se acabó convirtiendo en el factor decisivo en su contra. Su baza más fuerte en ese momento fue precisamente abusar del conocimiento que tenía del incendio del Reichstag y anunciarlo a través de sus revistas esotéricas, y a través de una sesión de mediumnidad privada más de 24 horas antes de que ocurriera el hecho, acusando a los comunistas de provocarlo, creyendo que le aseguraría su posición y le reafirmaría como un gran vidente. Ocurrió, sin embargo, que le salió ‘el tiro por la culata’ y sucedió todo lo contrario. Tanto egocentrismo y tanta presunción le condujeron irremediablemente a su ejecución casi inmediata tras el incendio del Reichstag. Él fue víctima de los propios nazis”.

El maestro del disfraz

Si nos remitimos a los múltiples éxitos que Hanussen obtuvo en el campo del ilusionismo, es posible incluso que el cadáver encontrado pocos días después del incendio del Reichstag no fuera el del mismo mago, sino una artimaña para desaparecer… “Hombre, sería una tentación para cualquier escritor de best-sellers esotéricos y de intriga pensar que Hanussen, en una último gesto de genialidad de quien entonces era considerado el Houdini europeo de la época, hubiera dado ese ‘cambiazo’. Pero las pruebas forenses son absolutamente probatorias en este caso. El cuerpo, aunque se encontraba en estado de descomposición no estaba irreconocible, tenía suficientes marcas que sirvieron para que su segunda esposa y su socio lo identificaran como el del desdichado mago. No cabe duda de que la aventura de Hanussen terminó en el bosque de Staakower, a las afueras de Berlín a comienzos de 1933, cuando fue ejecutado por hombres de las SA tras haber sido interrogado la noche antes en los cuarteles de la Gestapo. Murió a consecuencia de tres disparos a bocajarro de la misma forma en que ejecutaron a numerosos simpatizantes del partido nazi que en ese momento ya no eran de utilidad para el régimen o representaban un problema”.

Y así concluye la entrevista. El esoterismo, lo oscuro, lo misterioso y, cómo no, lo cinematográfico, han hecho acto de presencia, rodeándonos de un ambiente que evoca a aquella Alemania de entreguerras en la que figuras tan excéntricas y peculiares como Erik Jan Hanussen tuvieron su momento de esplendor…
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