Última actualización 01/06/2006@00:00:00 GMT+1
La percepción que tienen los occidentales de las tríadas está hecha a través de una lente racista. Si bien la violencia no es algo desconocido entre estos grupos, ocurre con menos frecuencia que en el caso de organizaciones comparables, como la Mafia o la Yakuza japonesa.
. Además, se limita casi exclusivamente a las comunidades chinas; los occidentales que resultan víctimas de actividades de las tríadas son un daño colateral y no los blancos principales. En otros aspectos, las tríadas muestran muchas características clásicas de las sociedades secretas; son tan cerradas y ritualistas como cualquiera y más activas que la mayoría.
En general, los occidentales también intercambian equivocadamente los rótulos «tríada» y tong o «banda asiática». Las tong (la palabra tong significa «sala de reuniones») fueron creadas en el siglo XIX como organizaciones sociales para inmigrantes chinos llegados a EE UU y Canadá en calidad de peones. La vida de esos trabajadores, y el trato recibido en los siglos XIX y XX a manos de occidentales, es más que una mancha en la historia. Desesperados, los chinos recurrieron a las tong.
Los explotadores eran en un principio patrones blancos, pero a medida que el número de inmigrantes chinos creció con los años, las tong ayudaron a proteger a los ciudadanos chinos de quienes eran patrones habituales en su tierra natal. Éstos pertenecían a poderosas y prestigiosas familias como los Lee, los Tam y los Toishanese, chinos del área cercana a Cantón (ahora Guangzhou), que se debían lealtad unos a otros por lazos de sangre o de tradición. En lugar de la sangre y la tradición como vínculo, los miembros de las tong hacían un juramento de secreto y lealtad, agregando rituales místicos, palabras en clave y señales secretas para comunicarse entre ellos.
Durante un tiempo, en el siglo XIX, las tong fueron competentes para brindar alivio y seguridad a una raza seriamente explotada. Para 1900, sin embargo, elementos criminales surgidos de la propia sociedad china habían tomado el control de las tong más importantes, usándolas para controlar el juego, la prostitución, las drogas, la recaudación de impuestos y otras actividades ilegales. Las tong se hicieron más grandes, más poderosas y más despiadadas en la protección y la expansión de sus territorios, provocando «guerras de tong» en las que decenas de integrantes se enfrentaban en las calles de los barrios chinos de Nueva York y San Francisco.
China tiene una larga tradición de sociedades secretas vinculadas a la veneración de los emperadores, a quienes, como a los papas de la Iglesia católica, alguna vez se consideró infalibles. La tradición dictaba que los emperadores chinos poseían cualidades especiales que incluían la virtud, la honestidad y la benevolencia absolutas. En muchos sentidos, los primeros emperadores chinos eran vistos por sus súbditos de la misma manera en que los cristianos veían a Jesús, como el Hijo del Cielo en la tierra.
Sin embargo, a diferencia de la actitud cristiana hacia Cristo, los chinos reconocían que el Hijo del Cielo era un mortal, y, en caso de que perdiera los atributos que lo calificaban como emperador, «perdería el mandato del Cielo» y el pueblo tendría la obligación de sublevarse y deponerlo.
Eso ocurrió en el año 9 d. C., cuando el emperador Han Ai fue depuesto por Wang Mang después de que Han intentara nombrar a su amante varón como sucesor. Cuando Wang consiguió ocupar el trono imperial, un grupo de ciudadanos se unió para restaurar la dinastía Han. Identificándose en batalla por aplicarse maquillaje rojo en los ojos, los Cejas Rojas, como ellos mismos se llamaban, asesinaron a Wang e instalaron a un nuevo miembro de la familia Han en el trono. Luego, en una trama que ha demostrado ser muy habitual, en lugar de disolverse, los Cejas Rojas volvieron sus destrezas combativas contra los ciudadanos comunes, convirtiéndose en bandidos que aterrorizaban el país.
Varios cientos de años más tarde apareció un nuevo grupo, autodenominado la Sociedad del Loto Blanco. Estaba formado por budistas devotos y perseguidos que derrocaron la monarquía mongol Yuan e instalaron a uno de los suyos, un monje llamado Chu Yuan-Chang, en el trono imperial. Adoptando el nombre de Hung Wu, se convirtió en el primer emperador Ming de China. «Ming» derivaba de dos figuras budistas reverenciadas, el Grande y el Pequeño Ming Wang, quienes habían sido enviados desde el Cielo para restablecer la paz en el mundo. Muchos historiadores consideran la Sociedad del Loto Blanco como la primera de las auténticas tríadas, aunque el término específico no se aplicó a esos grupos hasta mil años más tarde.
La primera aparición de una tríada concreta se produjo en 1644, cuando invasores manchúes derrocaron al emperador Ming e instauraron la dinastía Ch’ing. Un grupo de ciento treinta y tres monjes budistas, comprometidos por un juramento de sangre a restaurar la dinastía Ming, libró durante muchos años una infructuosa guerra de guerrillas contra los manchúes. En 1674, con la sola excepción de cinco, todos los combatientes fueron capturados y brutalmente asesinados, y el monasterio que hacía las veces de cuartel general fue destruido.
Los monjes restantes, unidos por el odio a los invasores, juraron vengarse. Formando un grupo secreto consagrado a eliminar a los manchúes, eligieron como emblema un triángulo, en el que los lados representan respectivamente el Cielo, la Tierra y el Hombre, los elementos esenciales del universo chino. La elección del triángulo tenía además otras connotaciones. La cultura china le presta especial atención al significado de los números, y se supone, sobre todo en el ambiente criminal, que el número 3 encierra poderes especiales. Las tasas de extorsión, por ejemplo, suelen calcularse por tres. Aunque los cinco monjes supervivientes, conocidos hoy como los Cinco Ancestros, le pusieron a su organización el nombre de Hung Mun, o la Sociedad del Cielo y la Tierra, su título más común (en Occidente) se basó en el símbolo de tres lados. De allí el término tríada, usado casi exclusivamente por occidentales. Los residentes chinos por lo general se refieren a la organización como hei she hui, cuya traducción literal es «sociedad negra (o siniestra)».
Aunque la sociedad Hung Mun no logró derrocar la dinastía Ch’ing, continuó activa por muchos años, uniendo fuerzas con los miembros del Loto Blanco para hostigar a las fuerzas del emperador y provocar levantamientos civiles contra las injusticias. Reflejando principios budistas, a sus miembros se les ordenaba respetar los derechos y las inquietudes de los campesinos, una táctica empleada con enorme éxito casi trescientos años más tarde por los comunistas encabezados por Mao, y que inspiró el aforismo «las armas protegen al emperador, pero las sociedades secretas protegen al pueblo».
En 1848, la Hung Mun se alió con una nueva sociedad secreta del área de Cantón, la Sociedad de los Adoradores de Dios. Juntas iniciaron la rebelión Taiping, poniendo sitio a Cantón e instigando revueltas en Shanghai y otras ciudades. Hasta ese momento, los rituales de las tríadas aún enfatizaban los aspectos sociales positivos; Taiping se traduce como «paz universal y armonía social», y cuando China pasó a estar oprimida por Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia, las tríadas representaron la única resistencia organizada del país ante la explotación y el abuso extranjeros.
La rebelión Bóxer de 1900 marca la transformación de las tríadas en grupos dedicados exclusivamente a actividades criminales. Esta rebelión, llamada así porque fue encabezada por la sociedad secreta de los Puños Honrados y Armoniosos, trataba de expulsar a los extranjeros del país mediante el asesinato y la intimidación dirigidos contra los enclaves y las misiones establecidas en Pekín (ahora Beijing) y Shanghai. Cuando los diplomáticos y representantes sitiados en esas ciudades solicitaron ayuda a sus gobiernos respectivos, se despachó una fuerza expedicionaria de ocho naciones.
El tamaño de las fuerzas que ocupaban China aumentó en los meses siguientes, completando la ocupación de Pekín y extendiéndose a las zonas rurales en persecución de los bóxers rebeldes. En febrero de 1901, las autoridades chinas acordaron abolir la Sociedad Bóxer y más tarde, ese mismo año, firmaron un protocolo de paz con las naciones aliadas, poniendo fin oficialmente a la rebelión Bóxer.
En este punto, las sociedades se volvieron hacia adentro. Si no podían ganar contra el abuso extranjero, ganarían explotando a su propia gente, creciendo en fuerza y disociándose de toda influencia o amenaza no china, si bien durante cierto tiempo mantuvieron interés e influencia en las cuestiones políticas. Su jugada más significativa fue apoyar el derrocamiento de la dinastía Ch’ing impulsado por el Dr. Sun Yat-sen, reemplazando al emperador por un sistema de gobierno republicano. Sun podría haber reclutado activamente a las tríadas para asegurar el éxito de su revolución, una jugada obvia si, como sugieren muchos observadores, había sido miembro de la tríada Pandilla Verde/Sociedad de las Tres Armonías (San Ho-Hui) en su juventud.
Casi no hay dudas de que el sucesor de Sun como líder del Kuomintang (Partido Nacional del Pueblo), Chiang Kai-Shek, era miembro de una tríada. Cuando la república china comenzó a colapsar por las luchas internas y la presión de los comunistas de Mao, Chiang buscó el apoyo de las tríadas, pero nada podía salvar al grupo corrupto de Chiang. La victoria de Mao en 1949 expulsó a Chiang y sus seguidores a Formosa (ahora Taiwan), y los líderes de tríadas que prefirieron quedarse en China continental fueron perseguidos y ejecutados.
Durante la última parte del siglo XX, Hong Kong se constituyó en el centro de la actividad de las tríadas, siendo el núcleo operativo de muchos de sus negocios globales. Entre las organizaciones más grandes y famosas está la 14K, llamada así por la dirección (14 Po Wah Road, en Cantón) y la inicial de su fundador, el teniente general del Kuomintang, Kot Siu-wong, quien fundó la organización en la década de 1940. Para la década de 1980, se estimaba que, sólo en Hong Kong, la tríada 14K tenía más de veintinco mil miembros, y el grupo fue identificado como participante principal en el tráfico de heroína, con ramificaciones en Holanda, Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos.
A los nuevos miembros de las tríadas se les enseñan saludos secretos y señales sutiles, una tradicional característica distintiva de esas sociedades. La manera en que se sostienen o se dejan los palillos y el número de dedos que se usan para agarrar una copa al beber transmiten señales importantes entre los miembros de las tríadas. Se usan ciertas frases para indicar información que no debe compartirse con otras personas. Según la Real Policía Montada de Canadá, que infiltró y evaluó las tríadas con mayor eficiencia que cualquier otra policía occidental, «morder nubes» significaba fumar opio, y «perro negro» era la clave para decir revólver.
En las tríadas más importantes, la iniciación puede incluir la decapitación ceremonial de una gallina viva. La sangre del ave todavía contorsionándose es vertida en un cuenco y mezclada con la sangre del iniciado, junto con una generosa medida de vino, y el cóctel es bebido por todos los presentes. Una vez consumida la mezcla de sangre y vino, se rompe el cuenco para significar el destino de cualquiera de los miembros que fuera desleal con la tríada.
El nuevo integrante de la tríada debe prometer que su obediencia al grupo sobrepasará la lealtad que le debe a su familia y a sus seres queridos, una promesa que comprende treinta y seis juramentos que se remontan hasta los orígenes de las tríadas, en el siglo XVII. Los juramentos son específicos, exigentes e inflexibles. En muchos de ellos, el nuevo miembro acepta que debe «ser leal o ser muerto»
El juramento número treinta y seis, un reflejo del objetivo original de las tríadas, es común a todas las sociedades Hung: «Al cruzar las puertas Hung, seré leal y fiel, y me empeñaré en derrocar a los Ch’ing y restaurar a los Ming… nuestra meta común es vengar a nuestros Cinco Ancestros». Ese juramento hace por lo menos cien años que quedó desfasado, pero sigue siendo pronunciado como parte de la tradición de la organización, agregándole al acto un elemento extra de misticismo, un ingrediente siempre deseado por las sociedades secretas.
El líder de la sociedad es La Cabeza de Dragón (Shan Chou o Chu Chi) y su número es el 489. Esos tres dígitos suman 21; los caracteres en idioma chino para 21 son muy parecidos a los que representan el término Hung. Además, 21 es 3 (los tres elementos que conforman el símbolo de la tríada: Cielo, Tierra y Hombre) multiplicado por 7, un número que se considera místico tanto en la cultura china como en la sociedad occidental. De esta manera, 489 consigue resumir el ciclo de vida de la sociedad…
Cualquiera que sea la evolución de las tríadas, conservarán el secreto y la estructura construida a lo largo de dos mil años, desde que los Cejas Rojas se juntaron para derrocar a un emperador dominante. De todas las sociedades secretas que operan en el mundo, las tríadas siguen actuando en un ambiente cultural y lingüístico que pocos occidentales pueden siquiera empezar a descifrar.