Última actualización 01/06/2004@00:00:00 GMT+1
El mito de un linaje real de origen celeste nos fascina. Pero no es frecuente que un artículo breve brinde al lector una imagen clara y didáctica de esta tradición: una panorámica capaz de abarcar su presencia y su misterio en Oriente y Occidente, desde el alba de la historia hasta nuestros días. En eso consiste el mérito de este texto, que nos conduce del antiguo Egipto a Japón y a la Europa medieval, para mostrarnos que estamos ante una leyenda inmortal y ante un legado tan antiguo como la propia humanidad.
Comenzamos nuestro viaje en el antiguo Egipto. Pero esta historia es mucho más antigua. Probablemente se remonta hasta los orígenes de la presente Humanidad. Sin embargo, la tradición egipcia nos ofrece dos ventajas para entenderla: un testimonio arqueológico significativo de la creencia en la unión de lo divino y lo humano, y la posibilidad de seguir esa tradición desde aquella época hasta nuestros días. Al escoger esta cultura como punto de partida será más fácil ver cómo este mito –hoy todavía vivo– encarnó en las sociedades antiguas y cómo, a partir de cierto momento, determinadas escuelas de iniciados decidieron transmitir ese legado en secreto a la posteridad.