Los científicos siguen descubriendo evidencias que avalan lo que ya sabía Platón: la música tiene notables efectos orgánicos y psíquicos. Según un estudio realizado en la Universidad de Ohio, se ha demostrado que la práctica del ejercicio moderado mientras se escucha música de tempo moderado, como las Cuatro estaciones de Vivaldi, mejora las funciones cognitivas, como fluidez verbal y mental, aparte de reducir la ansiedad.