Última actualización 01/08/2004@00:00:00 GMT+1
En 1989 revolucionó la terapia floral con esencias de orquídeas del Amazonas, elaboradas mediante el método del cristal. En 1991 desarrolló la primera esencia de delfines. Ahora se enfrenta a una lucha desigual con las multinacionales que aspiran a controlar un mercado en expansión.
Risueño, con una sencillez y humildad pasmosas, el botánico alemán Andreas Korte nos habla de su trabajo con esencias de orquídeas y animales en un español muy fluido, a pesar de que afirma no haberlo estudiado nunca. Le ocurre igual con otros cuatro idiomas, todos ellos aprendidos «de oído». Cuando le preguntamos cómo se siente por haber revolucionado la terapia floral y estar considerado como el mayor innovador en este campo después de Edward Bach, no parece conceder importancia a ese hecho.
En la actualidad su sistema de esencias recoge una amplia gama de plantas silvestres en tres continentes (África, Sudáfrica y Europa), así como animales, entre ellos delfines y ballenas. Cuenta divertido que en los controles de los aeropuertos se suelen bloquear los aparatos cuando pasa con su maletín lleno de esencias. ¡Tan intenso es su campo vibracional!
¿Cómo llegó al mundo de las esencias?
A.K.: De niño viví con mis padres en una zona boscosa colindante con el lago Constanza. Siempre me sentí muy próximo a las plantas e intuía que algún día haría algún trabajo en relación con ellas. Por eso estudié botánica. Un buen día alguien me habló de las esencias florales del doctor Bach y comprendí que esa era la vía que deseaba investigar. Tenía 20 años. Empecé a explorarlas como un hobby, sin saber muy bien cómo ampliar ese conocimiento. Luego trabajé en Francia en un centro, con muchos enfermos. Fue una formación psicológica intensiva para mí y me planteé que debía encontrar nuevas fórmulas para paliar el dolor humano. Cuando volví a casa experimenté con las plantas de mi entorno y después amplié la investigación al Mediterráneo. El paso siguiente fue un viaje a Colombia por una invitación de la Universidad. En 1989 empecé a trabajar con orquídeas en el Amazonas.
¿Cómo se le ocurrió elaborar esencias con el método del cristal? ¿En qué consiste dicho método?
Siempre tuve claro que no quería cortar las flores. Pensaba que eso no era preciso para elaborar una esencia y se me ocurrió que, con el auxilio de una geoda (piedra con formaciones cristalinas), las partículas de luz de las flores podrían conducirse al agua a través del cristal. Así evitamos la muerte de la planta y esa información negativa no se incorpora a la esencia. El doctor japonés Emoto ha demostrado de qué manera la estructura de las moléculas del agua cambia por medio de este método. Las esencias de orquídeas elaboradas así llevan más de quince años probándose en muchos países del mundo, con resultados positivos. Mientras unas flores actúan en el nivel emocional, las orquídeas tienen una acción más elevada, ya que crecen en lo alto. Expanden la conciencia, porque trabajan en los chakras superiores y tienen un nivel energéticamente más elevado que las otras plantas.
¿Cómo llegó a las esencias de animales? ¿Pasó mucho tiempo?
No, no tanto. En 1989 elaboramos las primeras esencias de orquídeas y la primera esencia de delfín la obtuvimos en 1991. No tenía previsto trabajar con animales, fue algo que surgió por sí sólo. Estaba haciendo un curso en la universidad de La Laguna (Tenerife) y llegó una persona con unos nuevos preparados. Leyó un mensaje con unas informaciones muy valiosas que me hicieron regresar al Amazonas. Una noche de luna llena, mientras viajaba en barco por la costa del Norte, vi muchos delfines y me lancé al agua a nadar con ellos. Sentí un empujón energético tan intenso que se me ocurrió hacer esencia de delfín. Parecían llegar de todos lados, montones de ellos congregados para que pudiera hacer la esencia, muy cerca de mí. Es increíble la fuerza de la naturaleza. He seguido comprobándolo en los años posteriores. También con otros animales. Es como un milagro. La naturaleza participa en todo esto. En un lago de la Selva Negra donde me disponía a elaborar esencia de rana, ocurrió que al iniciar el trabajo todas empezaron a cantar al unísono y terminaron el concierto cuando había finalizado mi trabajo. Cuando vives cosas así, te faltan palabras...
¿Con qué otros animales ha tenido experiencias intensas a la hora de elaborar sus esencias? ¿Cuál es el proceso?
Con todos... Por ejemplo, mientras hacía mi trabajo con un oso, se puso de pie sobre las patas traseras exponiendo a la vista el chakra del corazón. Cuando terminé descendió. Es increíble cómo participan los animales. Respecto al proceso de elaboración de las esencias prefiero no hablar de estas cosas… Secreto de la fórmula de Coca-Cola… (ríe). Bueno, diré que sólo lo hago con animales no cautivos que viven libres en la naturaleza. Me comunico con el animal muy cerca. El reino animal está más evolucionado que el vegetal, de forma que las esencias de animales tienen mayor poder vibracional. Para nosotros son como un espejo en el que nos reflejamos aunque sólo sea una fracción. Sus esencias nos sanan. Todos los animales tienen aspectos que nos ayudan a sanar. El delfín es un ejemplo clásico. Todo el mundo le quiere. Estoy convencido de que en el futuro vamos a trabajar más con los animales. Es muy importante una reconciliación entre hombre y animal; es nuestra asignatura pendiente.
¿Ha tenido algunas experiencias «cumbre» con la flora y la fauna africanas?
Hice mi primer viaje al centro de África para buscar una planta cuyo hábitat era muy inhóspito y de difícil acceso. Tardé un año en planificarlo. Cuando conseguí llegar descubrí que era una zona casi deshabitada, devastada por el Sida y la guerra. Mi guía sólo pudo comprar plátanos antes de internarnos en la montaña. Cuando llegamos estaba totalmente agotado, empezando a tirar de la reserva de agua que llevaba para hacer la esencia. Ya me habían avisado que un año antes otro alemán había sido encontrado muerto en la región… Me encontraba en un estado de total desesperación, entre nubes de insectos y arbustos espinosos, al final de mis fuerzas y empezando a sentir que estaba loco por haberme desplazado hasta allí. Así fue cómo percibí la «esencia límite» de aquella planta que brinda gran apoyo energético al sistema inmunológico –es la K9 del catálogo– y que luego descubrimos a tan sólo dos kilómetros de distancia. Cuando empecé a pedir «luz» para poder elaborar la esencia, porque atardecía, se iniciaba la estación de lluvia torrencial y no tenía fuerzas para regresar, mi guía huyó aterrado al verme hablarle a una planta… Después me planteé regresar para elaborar esencias de animales porque hay muchos en peligro de extinción, incluso los que viven en reservas naturales. Es preciso hacer algo para salvar la biodiversidad. En cuanto al empleo de estas esencias es un conocimiento que debe llevarse a África, donde hay zonas a punto de ser exterminadas por el Sida y todo tipo de enfermedades y carencias. Las cifras oficiales que nos dan no son ciertas. He establecido contacto con personas del estamento médico interesadas en aplicar estas esencias, pero es un proceso lento.
También elabora esencias de gemas y metales, ¿el proceso es similar al de orquídeas y animales? ¿Para qué las recomienda?
El tiempo de elaboración es mucho más largo que el de una flor… por lo menos un mes. Están indicadas para personas debilitadas, con bloqueos físicos, que precisen contactar con la energía de la tierra y tiendan a la evasión mental.
Con respecto a los productos contaminantes, psicofármacos, etcétera, que están tan extendidos en el mundo occidental, ¿qué aconseja?
Hay esencias antidroga elaboradas con las flores de las mismas plantas que se emplean para extraer la droga. Limpian el cuerpo físico y los cuerpos energéticos de la información de la droga. Sin embargo, no funcionan en todos los casos. Un heroinómano no se va a curar sólo con tomar esencia de ADF, amapola; no es suficientemente fuerte debido a la dependencia física que ocasiona la droga. ¿Cómo se llega a comprender la esencia de una orquídea, un animal o una gema; es decir, cómo averigua su valor terapéutico?
Entre las miles y miles de especies vegetales y animales normalmente sólo trabajo con aquellas que siento que «me llaman». Con frecuencia, las primeras impresiones que obtengo son muy difíciles de describir con palabras. Con las orquídeas, por ejemplo, estamos tocando niveles sutiles y energéticos elevados, cuando no desconocidos. Una primera información te llega en el momento de la elaboración, pero luego es preciso hacer un trabajo que suele tardar años y debe hacerse con un equipo interactivo de terapeutas, científicos, etcétera, de diferentes países. Ya tenemos escuelas en Japón, Alemania, Austria, Francia, Argentina, Uruguay, Polonia… De vez en cuando organizamos congresos para intercambiar información y presentar los resultados de las diferentes investigaciones. Además de divulgar este conocimiento, mi laboratorio Phi Essences en Holanda está implicado en trabajos de activación de aguas e investigaciones del tratamiento ambiental en Chernobil y Tokay (Japón), y apoya proyectos de protección ambiental de la jungla amazónica.
¿En qué está centrado su trabajo actualmente?
En investigación y elaboración de esencias madre, así como control de calidad. Tengo que reponer continuamente el material. También imparto cursos por todo el mundo y publico algunos ensayos sobre dichas investigaciones… Considero que mi trabajo con esencias florales está básicamente terminado, pero en cambio queda mucho por hacer en el campo de las esencias animales. Ahora estoy investigando con esencia de caimán. Por otro lado, me he visto obligado a trasladar mi laboratorio a terreno holandés y esto es fuente de trabajo extra, además de complicaciones…
¿A qué se refiere? ¿Problema legales?
No exactamente. Todo empezó en 1995 con el centro Edward Bach de Inglaterra que ahora ha sido absorbido por Nelson. Esta multinacional pretende acaparar el mercado de esencias vibracionales y acabar con los pequeños productores. Siempre que organizamos un congreso sufrimos ataques. Debido a los cambios en la legislación, muchos han tenido que salir de Alemania, incluidos nosotros. Gracias a Nelson estamos ahora en Holanda.
¿Qué opina de la expansión actual de las esencias? Ya hay cientos. ¿Cuáles considera más recomendables al margen de las clásicas, es decir, las del doctor Bach?
Bueno, también hay millones de personas en el planeta Tierra y cada uno es individual. ¿Por qué no íbamos a elaborar esencias recurriendo a lo que nos ofrece la naturaleza libremente? Su empleo depende de las dolencias a tratar y del paciente concreto. Las de cactus son muy eficaces para el estrés, por ejemplo, pero también hay otras para equilibrar el chakra del corazón, o trabajar sobre aspectos de la sexualidad. No recomiendo a nadie que comience con orquídeas. Cuando ya se tiene experiencia con terapia floral, entonces se pueden probar. Pero no sólo ayudan en aspectos de apertura espiritual; también sirven para el tratamiento del dolor crónico, especialmente de espalda. Las de animales en cambio actúan más en niveles psicológicos, ya que reflejan una parte de nuestra ánima. De todos modos, no hay que estar tomándolas continuamente. Yo no lo hago, sólo las tomo cuando las necesito… En los viajes, o si me siento mal por algo. Para mí la mejor medicina es estar en contacto con la naturaleza.