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Hemeroteca :: Edición del 01/09/2004 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 01/09/2004@00:00:00 GMT+1
Un monumento religioso situado en la localidad de Hellín, en Albacete, se ha convertido en los últimos años en escenario de insólitos sucesos vinculados al fenómeno OVNI. Espectaculares apariciones de extrañas luces y objetos discoidales no identificados visitan el monumento a la Virgen Reina. AÑO/CERO ha viajado hasta el lugar para recoger de primera mano los fascinantes relatos de los numerosos testigos.
Algunos enclaves geográficos parecen inexorablemente unidos a las manifestaciones de extrañas luces no identificadas. Los investigadores OVNI lo saben, y aunque desconocen el motivo de tal conexión, denominan a estos lugares «zonas calientes». Uno de estos «imanes» ufológicos, situado en la localidad albaceteña de Hellín, ha experimentado una inusitada actividad en los últimos años: el monolito sobre el que se levanta la Virgen Reina, considerado por el cronista oficial de la localidad, Antonio Moreno García, como el primer monumento del mundo dedicado a la realeza de María. La escultura fue colocada allí en 1956 por el Frente de Juventudes y estuvo prácticamente abandonada durante casi cuarenta años. En 1996 se inició un proyecto de restauración que culminó en el mes de septiembre de 1998. Coincidiendo con su rehabilitación, el día 3 de aquel mismo mes, los vecinos de la calle Virgen del Pino, la más cercana al enclave, asistieron asombrados a la aparición de dos extraños objetos luminosos que se situaron a muy poca altura de la imagen de la Virgen. Algunos testigos pudieron observar el misterioso fenómeno mediante prismáticos e incluso lograron grabarlo en vídeo.

Después de una intensa investigación pude reconstruir todos los detalles del espectacular suceso ocurrido aquel día. A las once y media de la noche, Pedro Reina se encontraba fumando un cigarro en su balcón cuando, frente a él, pasó lentamente una esfera de color blanco–amarillento, dirigiéndose hacia la carretera de Murcia, donde la perdió de vista. Lo más extraño, según el testigo, es que el objeto no emitía ruido alguno.

A esa misma hora, la niña Pilar María Jiménez observaba en las inmediaciones del monumento una bola de luz roja que llegó desde la derecha y se partió en dos. Su hermano, José Jiménez, estaba a su lado y asegura que fueron tres las esferas que se formaron. El suceso causó tal revuelo en el barrio que en las cercanías comenzaron a congregarse numerosos vecinos. Jorge Requena, de once años, pudo ver «una luz roja muy grande» que se situó justo encima de la cabeza de la Virgen. El OVNI parpadeaba y mostraba claramente los destellos de seis luces: blanca, roja, gris, azul, verde y naranja. Su figura era la de un óvalo alrededor del cual había un «aro» en el que se situaban las luces. La estructura del objeto tenía un color grisáceo y en la parte inferior se apreciaba un resplandor blanco.

Algunos testigos, como la joven María Dolores López, consiguieron observar ambos objetos con prismáticos, descubriendo que éstos tenían forma ovalada, y que estaban cubiertos por luces de color rojo, azul, blanco, verde y naranja. Después de un buen rato, uno de los OVNIs se desplazó en dirección a la cercana pedanía de Isso, a tanto sólo cinco kilómetros de distancia, mientras el otro se escondía tras el monumento, como si hubiera descendido o tomado tierra.

Los vecinos siguieron llegando, atraídos por el espectacular fenómeno luminoso. Equipado con una cámara
de vídeo, José Roldán consiguió filmar uno de los objetos mientras sobrevolaba los edificios. Aunque la imagen obtenida no es muy buena, pues el OVNI ya se estaba alejando, sí se aprecia un curioso fenómeno que fue visto por todos los vecinos: la aparición de una extraña nube rojiza que se levantó repentinamente del suelo, envolvió los edificios y desapareció con igual rapidez, como si nunca hubiera existido.
Dolores del Olmo se asustó ante la aparición de la nube roja, creyendo que se trataba de un incendio. Rafael Moreno consiguió ver al OVNI en su huida y afirma que la esfera, que en ese momento veía blanca y con destellos rojos, amarillos y azules, se partió por la mitad y cada una de las partes se fue en distinta dirección.

Humanoides en Hellín
Pero lo ocurrido aquel día parece ser más complejo que unas luces extrañas en el cielo. Varios testigos confirmaron la observación de figuras que se movían con toda tranquilidad a los pies del monumento, mientras los objetos discoidales estaban situados a pocos metros del suelo.

Lo más interesante es que éste no es el único relato sobre apariciones de extraños seres y OVNIs a los pies de la Virgen. Durante mi investigación en Hellín pude recoger el testimonio de otra persona que me confesaba, estremecida, cómo una noche, al salir al balcón de su casa (muy cercano al monumento), observó una extraña luz en las cercanías del monolito sobre el que se levanta la escultura de la Virgen Reina. Del resplandor surgía un haz de «luz sólida» que llegaba justo hasta la escultura. A través de esta «lengua de luz» vio bajar una hilera interminable de seres: «era como si los fabricaran en serie», me explicó. Angustiado al rememorar su experiencia, explicó que los seres llegaron a los pies del monumento y, tras girar alrededor de éste, continuaron su marcha bajando hasta la ciudad, donde cree que se internaron. En ningún momento los vio regresar, subiendo al cerro, antes de que la luz desapareciera en un abrir y cerrar de ojos. Cuando le pregunté si este suceso había cambiado su vida me confesó que lo que más le sorprendió fue su actitud de absoluta tranquilidad ante lo que veía. Tenía la certeza de que aquello era bueno y le transmitió una gran paz.

Aunque muy espectaculares, estos sucesos no son únicos: la aparición de luces que sobrevuelan este lugar es muy frecuente. El 6 de abril de 1999, Adrián Sánchez, de 11 años de edad, se encontraba en la terraza de su casa, del barrio del Pino, cuando escuchó un extraño zumbido que no supo identificar. Con la inocencia y sinceridad propia de los niños que sencillamente cuentan lo que han observado, intentaba imitar ese sonido haciendo girar una correa en el aire. Ese día inolvidable, cuando la perra que le acompañaba se puso a ladrar inquieta, el niño levantó la cabeza y observó una perfecta nave discoidal que salió desde detrás del cerro en el cual está situada la vivienda. Tenía la forma de dos platos unidos. La parte inferior era oscura y giraba. La superior estaba quieta, era grisácea y sobre ella destacaba una cúpula transparente. Entre una y otra se observaba algo similar a unas rejillas, y a ambos lados tenía unas estructuras que al niño le recordaron focos triangulares, aunque en ningún momento se observaron luces. El muchacho –que estaba a unos 50 metros del OVNI– explicó que éste se desplazaba con un movimiento errático, «como si estuviera borracho». El avistamiento tuvo lugar a las diez y cuarto de la noche, y el objeto pasó a escasa altura por encima de la ermita de San Roque, situada en pleno casco antiguo de la ciudad. El niño salió a la calle corriendo, conmocionado por el suceso. Durante la entrevista, su madre, Natividad Soria, nos confirmó que también ella había visto desde esa misma terraza varias luces girando sobre la Virgen Reina durante el avistamiento multitudinario de septiembre de 1998.

Estos sucesos, de los que cada vez se habla más en la comarca, vienen de lejos. El 1 de mayo de 1994, en medio de una gran actividad ufológica en el levante español, un objeto discoidal de gran envergadura, y color rojo-anaranjado, pasó entre el monumento y las viviendas más cercanas. Desde distintas calles de Hellín, y especialmente desde los balcones, se observó el increíble paso de lo que parecía ser un artefacto lenticular seguido por unas esferas más pequeñas, que se dispersaron por toda la comarca. De aquel avistamiento existen miles de testigos, algunos de los cuales protagonizaron auténticas escenas de pánico, como los vecinos de Isso, que vieron una de las esferas pasando por encima de ellos y prácticamente rozando los tejados. Los niños que jugaban en una cancha de baloncesto en otra pedanía, Mingogil, huyeron a la carrera hacia sus casas, aterrorizados, cuando vieron pasar sobre sus cabezas una llamarada verde y naranja que dejaba caer «bolas» a su paso. Este objeto discoidal, de unos trescientos metros, según algunos testigos, se paseó por encima del pantano del Talave, iluminando sus aguas, ante la mirada atónita de todos los campistas que participaban en una importante celebración anual en sus orillas.

Los más de cien casos de avistamientos registrados en Hellín y su comarca permiten afirmar que sin duda se trata de una de las zonas de mayor actividad OVNI de toda España en los últimos años. La variedad de testimonios y de características de los objetos observados es enorme. En el «pasillo» en el que se producen estos avistamientos se encuentra el Cerro del Pino en un extremo y pantanos como Camarillas, Cenajo y Talave en otro. Es precisamente en estos últimos donde desaparecen con frecuencia los extraños objetos observados por los testigos.

A medio camino entre unos y otros lugares se encuentra el municipio de Isso, citado anteriormente. Hasta allí llegan habitualmente las luces que pasan por encima del monumento a la Virgen Reina.

Una «medusa» luminosa
R. L. M., es un profesional de la enseñanza muy conocido en Hellín, investigador de las tradiciones populares de la zona y una persona analítica y racionalista que es además un gran aficionado a la astronomía. El 25 de diciembre de 1997, sobre las 19:30 h., salía en compañía de su esposa desde Hellín, en dirección a Isso, cuando observó sobre el horizonte una extraña luz anaranjada–rojiza pulsante. Intrigado por la luz y una vez alcanzado Isso, se detuvo para observarla con más detenimiento mediante los prismáticos que siempre le acompañan. Fue entonces cuando apreció dos luces. La superior, más pequeña, era blanca y muy luminosa, «como un foco al que le faltaba un trozo en forma de semicírculo». La otra era mucho más grande, difusa y anaranjada, y en ella se apreciaba un extraño movimiento, «una pulsación–contracción como la de un corazón». Al mismo tiempo que realizaba un movimiento descendente, oscilaba de izquierda a derecha. Ambos objetos descendían muy lentamente.

El testigo no podía creer lo que estaba viendo. Explicó que era «lo más parecido que se puede describir a una medusa con movimiento, como cuando nada en la oscuridad, en que se ven los movimientos de contracción–dilatación, y a la vez se desplaza en sentido horizontal y vertical. En un momento del avistamiento, incluso se vieron unas estelas luminosas semejantes a los tentáculos de una medusa». Finalmente desaparecieron provocando «un segundo atardecer, puesto que había un resplandor rojizo detrás de las montañas en dirección al Pantano del Talave», por donde, de una u otra forma, terminan desapareciendo la mayor parte de las extrañas luces.

El protagonista de este insólito acontecimiento es un experimentado observador del firmamento, y descartó por completo que se tratara de un fenómeno meteorológico o de algún tipo de avión o artefacto de factura humana.

Perseguido por un OVNI
También en una calle cercana al monumento vive E. G., vendedor ambulante que a las 06:07 h. de la mañana del 28 de noviembre de 1996 vivió la experiencia más extraña e inquietante de su vida. El testigo circulaba con su furgón Iveco por la carretera de Elche de la Sierra, tras pasar por Isso, cuando frente a él y a unos cien metros de distancia, se encontró con un objeto discoidal, que cruzó la carretera y se quedó parado en la parte izquierda de la cuneta. Cuando llegó a la altura del OVNI, que permanecía inmóvil a unos quince metros de altura, detuvo el vehículo y quitó el contacto. Con una tranquilidad incomprensible, pudo observar detenidamente la forma de dos «platos unidos de color aluminio mate».

Según su declaración, el misterioso artefacto tenía cinco luces rojas de unos 20 centímetros de diámetro que no deslumbraban. Una de ellas se apagaba y se encendía constantemente. En el centro de la estructura observó una hilera de lo que parecían ser ventanas. A causa del terror que experimentó su esposa, presente durante la entrevista y que confirmó punto por punto lo ocurrido, el vendedor ambulante emprendió la marcha, sin dejar de observar la nave por el espejo retrovisor, que se iba quedando atrás. Pero de pronto, en décimas de segundo, el disco metálico se le vino encima, acompañándole a seis o siete metros de altura y a tan sólo 20 metros de distancia. Entonces fue cuando experimentó el terror en la pura expresión de la palabra, algo en lo que piensa cada día de su vida, cuando de nuevo tiene que volver a la carretera. Después de lo que le pareció una interminable persecución, el OVNI hizo un rápido giro y desapareció en dirección al pantano del Cenajo.

Los casos que aquí se reflejan son tan sólo una mínima parte de una interminable relación de sucesos prodigiosos en los que se ven inmersos los hellineros. En lo que concierne al monumento de la Virgen Reina, algunos creen que una «ventana» se ha abierto en un paraje enigmático que añade a su misterio el de ser observado, a poca distancia, día y noche, por millares y millares de ojos.
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