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Hemeroteca :: Edición del 01/12/2004 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 01/12/2004@00:00:00 GMT+1
Los incidentes con aeronaves de origen desconocido que produjeron daños y alarma han sido mantenidos en el mayor secreto por las fuerzas armadas de distintos países. Sin embargo, como era inevitable, algunos documentos han conseguido filtrarse a la opinión pública y provocan una cierta inquietud. Este artículo ha sido extractado del libro Las luces de la muerte (Ed. Edaf), donde su autor expone una amplia y documentada información sobre este tema.
En Brasil, busqué infructuosamente en los periódicos antiguos de la ciudad de Santos alguna información sobre el misterioso incidente de Fuerte Itaipú, situado en esta ciudad portuaria, a 80 kms de São Paulo. La noticia había sido mantenida en reserva por los militares brasileños, pero el Dr. Olavo Fontes, famoso por sus investigaciones ufológicas en los años 50 y 60, tuvo acceso a una fuente privilegiada.

Todo comenzó a las 2 de la madrugada del 4 de noviembre de 1957, cuando dos soldados se encontraban en una torre de vigilancia junto al océano Atlántico. Una luz de color anaranjado se aproximó velozmente y se detuvo a unos 50 metros por encima de los militares. Estos se quedaron estupefactos ante un objeto discoidal de unos 30 metros de diámetro, rodeado por una luz naranja, y que emitía un monótono zumbido. Pero no usaron sus armas.

Inesperadamente, un golpe de calor abrasador los alcanzó y huyeron despavoridos. Uno cayó sofocado e inconsciente. El otro creyó que su uniforme había estallado en llamas y gritaba para alertar a los demás. El personal de la base despertó en medio de la confusión. Se había producido un apagón. Los cañones, los ascensores, los receptores de radio y todos los equipos dejaron de funcionar. Oficiales y soldados se desplazaban por los corredores y escaleras completamente a oscuras. Tres minutos después se reanudó el suministro eléctrico y algunos oficiales lograron ver cómo el OVNI ascendía rápidamente a los cielos.

Los dos vigilantes presentaban quemaduras de primero y segundo grado en más del 10% de su superficie corporal. Pero lo extraño es que solamente fueron afectadas las zonas protegidas por los uniformes. Los militares brasileños pidieron ayuda a la Embajada de EE UU. Oficiales del servicio secreto brasileño, y más tarde sus colegas estadounidenses, llevaron a cabo una investigación que nunca fue divulgada. Se supo que después del incidente, aviones de la Fuerza Aérea Brasileña despegaron de una base y sobrevolaron la región, pero no lograron ver el OVNI. Recientemente, a raíz de la Ley de Libertad de Información (FOIA) de EEUU, se desclasificó un documento en inglés que resumía lo ocurrido.

Los agresivos

–Todo lo que puedo decir es que los OVNIs agresivos existen, sea cual sea su origen. ¿A qué vienen? ¿Para qué? –me dijo la Dra. Wellaide Cecín Carvalho.

Muy seriamente, sostenía que eran «ladrones de energía». Los análisis de sangre que realizó a docenas de campesinos atacados en el estado amazónico de Pará mostraban muy claramente que la tasa de glóbulos rojos de quienes fueron víctimas de los no identificados y de sus haces luminosos era más baja de lo normal.

Se trataba de los «chupa-chupa», o luces asesinas, algo que aparentemente nada tiene que ver con el famoso chupacabras. En medio de la selva amazónica brasileña, extraños objetos voladores sobrevolaban las chozas de los campesinos y pescadores. De pronto disparaban un haz de luz que caía sobre su pecho y sus hombros.
–Como consecuencia, las víctimas sufrían quemaduras, mareos, dolores de cabeza y vómitos. Algunos, menos afortunados, murieron tras los ataques de aquellas luces asesinas. ¿Qué pasaba en la jungla? ¿Por qué sucedía aquéllo?¿ Quiénes eran los agresores? Eran preguntas que yo me planteaba. Y, para salir de dudas, a mediados de los años 90, decidí investigar in situ este fenómeno –añadió la Dra. Cecín Carvalho.

Informes médicos

Los acontecimientos tuvieron lugar entre 1977 y 1978, pero aún en los años 80 se encendieron las señales de alarma cuando se empezaron a sufrir las embestidas de lo que el pueblo llano de la selva llamó «chupa-chupa», aludiendo abiertamente a la extendida opinión de que tales objetos eran capaces de «succionar» la sangre de sus víctimas…
–Establecí mi residencia en Colares, zona en la cual se concentraban muchos casos –me explicó la Dra. Cecín Carvalho en su despacho–. La gente recién atacada venía corriendo, a veces llorando y con crisis de pánico. Presentaban quemaduras cuyo diámetro variaba entre 2,5 y 12 centímetros, algunas con pequeños orificios, semejantes a los producidos por una aguja, en el tórax, y a veces en el cuello. En muchas ocasiones presentaban caída de vello con destrucción del folículo piloso. Por eso el pelo no volvía a crecer en la región de la quemadura. Extrañamente, también se producía una rápida descamación de la piel en el área afectada, no como las quemaduras normales, que suelen despellejarse al cabo de unos cinco días. Pasadas algunas semanas no quedaba huella alguna.

Además de las quemaduras, según esta doctora, las personas heridas experimentaban una especie de parálisis temporal después de ser alcanzadas por el rayo de luz. Intentaban correr sin lograrlo y no eran capaces de articular palabra. El diámetro del haz luminoso oscilaba entre unos pocos centímetros hasta unos 15 y al final del ataque era «recogido» por el OVNI.
–Aquellas gentes humildes, la mayoría pescadores, amas de casa, viejos y niños que vivían en chozas, llegaban tambaleándose con síntomas de hipotensión, debilidad muscular y depresión. La angustia en el momento del ataque era tal que algunos me decían haber tenido la sensación de que se iban a morir –me informó la doctora.

Los militares investigan

También es curioso verificar que el caso «chupa-chupa» no transcendió las fronteras de Pará y Maranhão.
–Los militares no querían que los medios de comunicación crearan una situación de pánico, pues deseaban llevar a cabo sus investigaciones con el mínimo de contaminación informativa. Sin embargo, nadie podía impedir que los rumores sobre los ataques de las luces se transmitieran a través del boca a boca , llegando a todas las aldeas y pueblos –me comentó el biólogo Daniel Rebisso en su casa, a las afueras de Belém.

Según afirmó este investigador, el Cuartel General del Primer Comando Aéreo Regional de la Aeronáutica (1º COMAR), con sede en Belém (Pará) puso en alerta su segunda sección.

Daniel Rebisso me mostró varios documentos con testimonios de militares y civiles que él mismo recabó para elaborar un informe completo que tenía carácter de alto secreto. El resultado fue un dossier de casi 500 páginas, incluidas centenares de fotografías de OVNIs y de testigos, dibujos, mapas y relatos, además de varias películas en 8 mm.

Las fotografías, la mayoría en blanco y negro, muestran objetos que en unos casos son perfectamente discoidales, en otros esféricos y un cierto número de ellos de forma indefinida. Algunos presentan un objeto luminoso menor desprendiéndose de su superficie o saliendo de su interior. La foto más impresionante que Rebisso me enseñó muestra un OVNI brillante y elíptico sobre el cual se asientan objetos luminosos esféricos que parecen proyectar una tenue sombra sobre el mayor.

Parte de los informes están encabezados por el nombre de los testigos y su condición cultural, seguidos de la fecha y hora del suceso, tras lo cual figura un relato corto y objetivo sobre el avistamiento o agresión sufrida por la víctima.
–Durante las entrevistas que hice a varios militares –me confió Rebisso–, cuyos nombres me pidieron mantener en el anonimato, quedó claro que al principio vieron aquellas noticias de gente herida por luces como simples tonterías. Sólo la alarma expresada por los alcaldes de los pueblos les movilizó, ante la posibilidad que el espacio aéreo nacional estuviera siendo violado por aeronaves secretas extranjeras.

Cuando los militares se percataron de que estaban ante un fenómeno totalmente desconocido, surgió el término «Operación Plato» para denominar sus actividades de campo, que durarían desde mediados de 1977 hasta principios de 1978 en el estado de Pará, y en otras zonas hasta 1982.
–Sólo algunos militares creían que el fenómeno «chupa-chupa» era de origen extraterrestre. El informe termina diciendo que los objetos voladores provocaban histeria colectiva y que eran cuerpos luminosos de origen desconocido, pero que no representaban peligro para la nación –concluyó.

La documentación existente sobre la «Operación Plato» respecto a los «chupa-chupas» se encuentra celosamente guardada por los militares brasileños en un departamento del Ministerio de la Aeronáutica de Brasília, el Nucondabra. Otra parte está en el Campo dos Afonsos, importante base militar de Rio de Janeiro, y en la base de Alcântara, en Maranhão. Hasta el momento, las autoridades brasileñas no han dado indicios de querer desclasificar este material.

¿Qué ocultan los gobiernos?

En 1988, la Agencia Nacional de Seguridad de EE UU (NSA) elaboró un informe donde destaca que los OVNIs realmente existen y advierte que el país debe prepararse para una confrontación con seres del espacio. Sin embargo, dicho informe permanece secreto y las autoridades estadounidenses niegan su existencia. El documento establece la superioridad técnica de los no identificados.
«La historia humana –advierte la Agencia– nos ha mostrado una y otra vez los trágicos resultados de las confrontaciones entre una civilización más adelantada y pueblos de nivel inferior de desarrollo». Un resumen de este informe fue publicado por la revista National Enquirer, para la cual trabajaba Bob Pratt, uno de los mejores periodistas del mundo dedicado a la temática OVNI, pero fue drásticamente censurado antes de permitirse su publicación parcial y no indica quiénes lo elaboraron ni a quién estaba destinado.

Informe Cometa

A mediados del año 2000, apareció publicado, con nombres y apellidos, el Informe Cometa, firmado por un nutrido staff de militares y científicos franceses de alto rango. Yo estaba en París por aquellas fechas, cuando un especial de la revista VSD salió a la calle con la trascripción de dicho informe, que fue entregado al presidente francés Jacques Chirac y a su primer ministro, Lionel Jospin.

La asociación privada que lo redactó estaba compuesta por antiguos auditores militares del Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional (IHEDN) y científicos, algunos de Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES), equivalente francés de la NASA. Muchos de los datos proceden de la Gendarmería Nacional, de la Armada y del SEPRA (un organismo del CNES). Cometa está presidido por el general Denis Letty, del Ejército del Aire, y cuenta entre sus colaboradores con el físico Jean-Jacques Vélasco, director del SEPRA (antiguo GEPAN), la entidad que investiga oficialmente el fenómeno OVNI.

El informe se propone la elaboración de estrategias capaces de hacer frente a diversos escenarios, entre los cuales se contemplan la voluntad extraterrestre de establecer un contacto oficial y pacífico, el descubrimiento fortuito o no de una base sobre un punto cualquiera de Francia o de Europa, la actitud a adoptar de cara a una potencia amiga o no, invasión y/o ataques localizados o masivos sobre puntos estratégicos o no.

Cometa también propone modelos de actuación. Por ejemplo, ante la aparición de un OVNI el ciudadano debería dejar a los visitantes la iniciativa de un eventual contacto y evitar una mediación prematura. También advierte que el testigo de un caso OVNI debe adoptar cierta discreción ante la prensa con el fin de que los científicos puedan estudiar el caso sin despertar una curiosidad que provoque la desaparición de elementos importantes para su análisis.

Enemigo a combatir

Según muchos ufólogos, ésta y otras ideas inculcadas directa o indirectamente por las fuerzas gubernamentales tienden a sugerir que los alienígenas son «un enemigo a combatir», pero no afirman que existan. De esta manera, el Pentagono puede aprobar y justificar programas como la Guerra de las Galaxias u otros que ni siquiera conocemos.

La llamada «teoría del enemigo externo» apunta hacia la posibilidad de un primer contacto de los gobiernos que dominan el mundo con los extraterrestres, el cual produciría un cambio radical en la Humanidad. Posiblemente el poder establecido se vendría abajo ante civilizaciones más evolucionadas que la nuestra.

La hegemonía ostentada actualmente por EE UU en el ámbito mundial no está dispuesto a perderla. Las inteligencias que se ocultan trás el fenómeno OVNI representan una amenaza para las actuales estructuras del poder y, por ello, deben ser presentadas como hostiles. Como ya hemos dicho, Hollywood se encarga desde tiempos de la Guerra Fría, hace más de medio siglo, de esta propaganda siempre demonizadora de los extraterrestres. ¿Quien no recuerda Independence Day, un alegato a la protección que ofrecen al mundo el gobierno y las fuerzas armadas de EE UU?
De hecho, la CIA perpetra una política de descrédito sistemático aplicado al fenómeno OVNI. Ello explica por qué a través de la USAF se ha expresado oficialmente que «ningún estudio, investigación o análisis sobre los OVNIs realizados por la Fuerza Aérea de EE UU ha descubierto nada que pueda representar una amenaza para la seguridad nacional».
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