Visitamos las misteriosas ermitas de esta comarca navarra, refugio de templarios y cátaros
Paco González
Entre manantiales, valles, umbrías, robledales y pueblos abandonados, las ermitas románicas de la Valdorba siguen desafiando el paso del tiempo. Discreta como sus habitantes, esta aislada comarca navarra fue refugio de templarios, cátaros y caballeros llegados de las campañas de Oriente, que dejaron en ella la impronta de una religión eminentemente sincrética, dualista y, por encima de todo, tan tolerante como la región que les dio acogida. Las iglesias de la Valdorba son, en suma, el tesoro más valioso y menos conocido de las tierras medias de Navarra.