Fue conocido como “el hombre más malvado del mundo” y vivió en una de las épocas más infames de la historia, conviviendo con los dos conflictos bélicos que más muertos han provocado nunca. Su intensa relación con una de las más extrañas organizaciones de la primera mitad del siglo XX, la alemana Ordo Templi Orientis, en un periodo en el que se implantaba en Europa el terror nazi hizo de Aleister Crowley un sujeto siempre hermanado con la sospecha y la provocación.
