El escritor anticipó una oleada de No Identificados en dos de sus obras más desconocidas
José Antonio Caravaca
Entre 1896 y 1897, unos extraños dirigibles, dotados de extraordinarias capacidades aeronáuticas, se dejaron ver por decenas de miles de testigos desde diferentes puntos de la geografía estadounidense. Incluso tuvieron lugar encuentros cercanos con sus misteriosos ocupantes. Curiosamente, una década antes, en 1886, Julio Verne vaticinó estos hechos con sorprendente exactitud en dos de sus novelas. En este reportaje, extracto de un capítulo de Hay otros mundos pero están en éste (Cydonia, 2013) –obra de reciente aparición en la que participan 40 de los mejores investigadores de fenómenos anómalos–, se ahonda en la vinculación del genial escritor con un fenómeno, considerado un anticipo de los OVNIs.